Camino a la utopía
Política de artificio
El curso político ha arrancado en Castilla-La Mancha con el debate del estado de la región. Bueno, lo de “arrancar” es un decir, porque aquí no arranca nada, más bien todo está paralizado o en caída libre. Y lo de debatir tampoco se estila. Diría que cada uno se escucha sólo a sí mismo. Yo creo que tienen en sus casas espejos como el de la madrastra de Blancanieves y a diario preguntan: “Dime espejito, quien es el más guapo/a”. Y el espejo, que debe llevar dentro un genio subvencionado, les asegura que él o ella son los mejores. Y así, con el ego inflado, encantados de haberse conocido, se enfrentan a su actividad política... Si no es de esta manera, no me lo explico.
Mentiría si dijera que he seguido el debate por televisión. No, no soy tan masoquista, pero sí he leído las informaciones periodísticas y creo que se lo podrían haber ahorrado. Nadie lo hubiera echado de menos, salvo ellos mismos, claro, que no tienen ni idea de cual es el estado de la región. Para enterarse, deberían haber subido al púlpito –sí, he dicho púlpito a conciencia- a un ama de casa, a un agricultor, a un parado... a cualquiera que viva en este mundo, y no en el universo virtual en el que habitan nuestros políticos. Barreda sigue cansinamente repitiendo sus mensajes gastados, y la Cospedal está más preocupada en quedar bien de cara a la galería que en hacer oposición.
Por cierto, la dirigente del PP propuso privatizar la tele de Castilla-La Mancha porque, según dijo: “no quiero una televisión a mi servicio”. Vale, cuando sea presidenta que lo haga, pero no me lo creo. Todos quieren una tele a su servicio, y así la utilizan en los lugares donde gobiernan... ¿Por qué nos contarán estos cuentos? Y no hablemos del numerito circense que montaron en las vísperas del debate, anunciando cada partido, en nota de prensa, que su rival, Barreda y Cospedal, iban a dimitir. Lástima que sólo fuera otra mentira. Eso sí que habría sido empezar con buen pie el curso político, pero se quedó en fuegos artificiales.
Como esos que veremos en la Feria que se nos viene encima. Fuegos de artificio con mucho ruido, música y colorines, que se desvanecen en el aire. ¡Fíjate, sin darme cuenta he definido cómo se hace política en estos tiempos! A golpe de imagen y de esconder la basura. Tal y como han pretendido esconder los locales vacíos, que son auténticos estercoleros, en el centro de la ciudad. Les han puesto por delante telas con motivos del III Centenario, pero la mierda sigue asomando por debajo y por detrás. No resulta tan fácil esconderla. Eso sí, podemos mirar para otro lado, al fin y al cabo estamos acostumbrados. Pero de ahí a taparla... Como tampoco se puede tapar la pésima situación económica del Ayuntamiento. En el último pleno municipal, salió a la luz ¡por fin! que acumulan facturas sin pagar por valor de más de 21 millones de euros; lo que traducido a pesetas son unos 3.500 millones. ¡Tela marinera! Gracias a la buena gestión del equipo de desgobierno, PSOE-IU, le deben a un solo proveedor 5 millones. ¡Qué pasada!
Pues mira, una reciente sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, ha condenado al ayuntamiento sevillano de Castilleja de Guzmán a pagar en 30 días el dinero que adeuda a una empresa. La novedad es que, si no lo hace, el alcalde y el secretario general tendrán que responder con sus propios bienes. ¿Se imaginan? Si fuera así, seguro que no malgastarían tanto el dinero público... ¡Disfruten de la Feria y sus fuegos de artificio, antes de que la cruda realidad vuelva a imponerse!
(3 de septiembre del 2010)
Brindo por el toro
Me alegro infinito de que se hayan suprimido las corridas de toros en Cataluña. Esto prueba que, a veces, los políticos hacen bien las cosas. Yo me alegro por los toros. Es sólo un pequeño paso, pero muy importante contra el maltrato a los animales. Para mí, es lo único que importa. Soy consciente de que a los aficionados les han hecho la pascua, y de que muchos parlamentarios catalanes han tenido más en cuenta cuestiones políticas que el maltrato a los toros, nada de eso se me escapa, pero lo que cuenta es el resultado. También me alegro de que haya salido adelante una iniciativa popular, avalada por miles de firmas de ciudadanos. Si no hubiera sido por ellos, nada de esto habría pasado. Lo que demuestra que, cuando la gente se une luchando por lo que considera justo, los políticos no tienen más remedio, aunque sea a regañadientes, que atender sus demandas. Los partidos, las administraciones públicas, nunca arriesgan, se mueven a golpe de encuestas y de titulares. Siempre van por detrás de las inquietudes de los ciudadanos, como ha ocurrido en este caso.
Luego está el oportunismo. Como el que se gastan nuestros políticos a costa de Iniesta, el jugador de Fuentealbilla cuyo gol dio la victoria a la selección española en el mundial. Me cuentan que la alcaldesa grita en las fiestas de las pedanías: ¡Viva España! a raíz de la odisea futbolera. Mirá tú, cualquier día de estos los vemos a todos envueltos en la bandera, después de esta inflamación de la vena patriótica. Hacen lo que haga falta en aras de sacar tajada política. Aunque me temo que no lo van a poder rentabilizar. Por muchas fotos que se hagan Barreda y nuestra regidora, no creo que haya flashes suficientes para tapar su incompetencia.
Además, en lugar de darle tantos homenajes a Iniesta, lo que debería hacer Barreda es propiciar que la Junta pagase al Ayuntamiento de Fuentealbilla –del PP- y a todos los demás, el dinero que les deben por distintos conceptos. A lo mejor se lo agradecían más que el paripé que montaron en el parque.
Y hablando de paripés, ¿se han dado cuenta de que en 24 horas nos ha crecido un jardín al lado de la estación de Renfe, donde antes había un solar? Casualmente pasé por allí y ví a un montón de operarios trabajando a destajo. Me pregunté: ¿qué pasa aquí? ¿qué prisas les han entrado si la estación no se inaugura hasta después de la Feria? ¡Acabáramos, resulta que venía el ministro! Pepiño Blanco en persona, junto con Barreda y la alcaldesa, en un viaje de pruebas del AVE.
¡Válgame Dios, y para eso tantas prisas! Está claro que cuando quieren aparentar, las obras les cunden mucho. Luego se tiran un mes para poner el bordillo a una acera. En fin, supongo que, de aquí a las próximas elecciones municipales, vamos a tener a nuestros gobernantes inaugurando pantanos y todo lo que se les ponga por delante, de cara a la galería. La imagen es la imagen, y hay que tenerlo todo reluciente, aunque no haya para pagar los recibos de la luz de las instalaciones municipales, y los problemas reales se escondan bajo las moquetas de los despachos oficiales… Aunque creo que les va a dar lo mismo. Ni la súplica del Rey ante el apóstol Santiago, pidiendo iluminación para nuestros políticos, les va a salvar del naufragio que se avecina. Eso sí, ya tenemos reforma laboral con un despido todavía más fácil y más barato… Para los que tengan trabajo, claro.
Visto lo visto, me voy de vacaciones. Volveré en septiembre con fuerzas renovadas. Hasta entonces, como dice la alcaldesa: ¡Viva España!... y olé.(31 de julio del 2010)
Presupuesto virtual
Existe en Internet un programa denominado “Second life”, que se traduce como “Segunda vida”. Esta iniciativa, que cuenta con millones de registros, permite a los usuarios la capacidad de convertirse en otras personas y gozar de una segunda existencia, a imagen y semejanza de sus aspiraciones. Hay políticos, como Llamazares, que tienen su propio personaje en “Second life”; aunque, tal y como está el patio, yo diría que toda la clase política recrea una realidad virtual, que nada tiene que ver con el mundo en el que vivimos el resto de los mortales. Y si no, que se lo digan a nuestro gobierno municipal, que por lo visto ha decidido sumarse a la moda de lo virtual, aprobando un Presupuesto que sólo cuenta con dinero sobre el papel, pero que no dispone de liquidez para hacer frente a sus deudas, ni para asumir sus propios programas y gastos.
Hace unos días leí en este periódico que los profesores de la UNED llevaban meses sin cobrar. No son los únicos. Los profesores de la Universidad de la Experiencia, uno de los programas estrella de nuestro Ayuntamiento, sólo han percibido la mitad de lo que les corresponde por las clases impartidas desde primeros de octubre a finales de mayo. Pero tampoco son los únicos que no cobran. Los profesores que han impartido los cursos breves de la Universidad Popular, no han percibido ni un euro. Y tampoco lo han hecho los que han participado en el programa que realiza la UP con los institutos de la ciudad. Cualquier pago que proceda de las administraciones públicas suele retrasarse –a pesar de lo que establece la ley- pero en esta ocasión no se trata del habitual retraso. Ahora no se paga porque, según dicen, “no hay dinero”.
Yo me pregunto: ¿cómo es posible que no haya dinero para pagar programas que están contemplados en unos Presupuestos que se aprobaron en mayo? ¿Sólo han transcurrido dos meses desde el glorioso día en que aprobaron las cuentas municipales, gracias a la abstención de Izquierda Unida, y ya no tienen dinero? ¿O es que estamos ante unos Presupuestos virtuales, que son un paripé para ocultar la verdadera situación económica de nuestro Ayuntamiento? Por cierto, recuerdo que la concejala de IU, Rosario Gualda, se abstuvo en la votación, apelando a su “responsabilidad”, porque si las cuentas no se aprobaban –según dijo- mucha gente iba a quedarse sin cobrar… ¿Más todavía?... No es que quiera hacer leña del árbol caído, pero todos los programas que he nombrado, cuyos profesores no cobran, dependen de la concejalía de Educación de Gualda. Así que, de buena gestión, nada de nada. ¡Que no se ponga tantas medallas!
Me consta que el Tesorero municipal, por aquello del Año Santo, está haciendo una especie de peregrinación por varios servicios, para informar de que “no hay dinero” para pagar las facturas pendientes. Y añade que se las ve y se las desea todos los meses para pagar las nóminas de los funcionarios, los seguros sociales, y el IRPF. Insisto, ¿cómo es posible que el dinero se haya terminado, si acaban de aprobar el Presupuesto? ¿O es que las cuentas eran falsas? Eso sí, mientras muchos no cobramos, la alcaldesa se prepara para celebrar los fastos venidos a menos del tercer centenario de la Feria, y volvemos a tener, innecesariamente, muchas calles patas arriba. Por supuesto, ni Carmen Oliver ni ningún concejal han dejado de percibir sus sueldos. Se ve que para ellos sí hay dinero contante y sonante. El Presupuesto virtual sólo nos afecta a los demás… Lo que no entiendo es cómo hay tanta gente afectada, que se calla y se traga lo que le echen sin protestar… Luego se llenan la boca de decir que defienden a los trabajadores.
(24 de julio del 2010)
Héroes y villanos
Se acabó la fiesta. El anodino debate sobre el estado de la nación, puso fin a las imágenes de alegría desbordada que experimentó buena parte del país, con el triunfo de la selección española de fútbol. Viendo y viviendo esas imágenes de celebración, se nos olvidó por unos días la cruda y dura realidad. No crean que porque a mí no me guste el fútbol, no disfruté de mi ración de euforia. Pues sí, me alegré. Y no por una falsa exaltación de la vena patria, que no tengo porque me considero ciudadana del Universo, sino porque me vino a la memoria la hazaña que Nelson Mandela consiguió de unir Sudáfrica, a raíz de otro mundial. ¿Sería posible que el milagro se produjera otra vez?
Lo que más me gustó de la celebración futbolera es que, por una vez, la gente se unió en la alegría y la fiesta, y no en el dolor. Siempre que ocurre una catástrofe o un atentado de gran magnitud, las personas se unen en el sufrimiento. Esta vez no, y esa celebración, que excede lo deportivo, digna de un estudio sociológico, me parece esperanzadora. Una vez más ha quedado demostrada la necesidad de héroes que tiene el personal, las ansias de poder confiar en alguien, de creer en nosotros mismos, y en que somos capaces de hacer realidad nuestros sueños. Si todas esas emociones positivas las ha traído el fútbol, bienvenido sea.
Pero ¡qué poco dura la alegría en casa del pobre! Tenemos que montárnoslo por nuestra cuenta, porque los que dirigen los destinos de nuestro país no nos van a dar ni un motivo de satisfacción. ¡Qué quieren que les diga del esperado debate sobre el estado de la nación! Hay poco que decir, y ninguna novedad. Que la era Zapatero está agotada y que, como no tiene credibilidad, da lo mismo lo que diga el presidente. Obviamente, no va a convocar elecciones anticipadas para perderlas. La propuesta más impactante que hizo fue que quiere acabar con los anuncios sobre la prostitución. Ojo al dato, no es con la prostitución con lo que quiere acabar, sino con los anuncios. ¡Qué fuerte!.. ¿Y Rajoy? Pues nada, que ha decidido hacer política-compresa –no se mueve, no se nota, no traspasa- esperando la convocatoria electoral y que le lluevan los votos por los despropósitos del PSOE… En fin, más de lo mismo y sin perspectivas de que la cosa cambie a mejor. Con este panorama tan desolador, es comprensible que la gente se vuelva loca de alegría con el fútbol. Como no hay muchas razones para el optimismo, el personal se agarra a un clavo ardiendo para no sucumbir a la desesperanza.
Desesperanza. Ese es el sentimiento que me provoca la crisis de IU en Albacete, que ha entrado en el peligroso terreno de la descalificación personal y los anónimos, sustituyendo el debate político. Viendo estas cosas, tengo la sensación de que el tiempo está estancado y lo poco que la experiencia nos enseña. No es la primera vez que ocurre. Recuerdo perfectamente cómo hace unos años, una fracción del entonces PCE cambió la cerradura de la que era su sede y dejó al otro sector en la calle. ¿Les suena? Y digo yo, siendo tan pocos como son ¿no pueden utilizar el noble arte del debate para dirimir sus diferencias políticas, sin montar estos numeritos? … Una pena, de ésta no levantan cabeza. Por cierto, los elogios interesados declarando que Rosario Gualda es la mejor concejala de Educación de toda la historia de la democracia, ¿serán un chiste, no?... ¿Cómo van a generar credibilidad e ilusión en su electorado diciendo cosas de cara a la galería, que ni ellos mismos se creen, y actuando con nocturnidad? Ellos verán.
(17 de julio del 2010)
Fútbol y Circo
Lo que no logran los políticos, lo consigue el fútbol. Este deporte de masas hace que el personal, sea de la ideología que sea, se vuelva una piña para apoyar y santificar a la selección española. Yo sigo sintiéndome extraterrestre en esto del fútbol, pero viendo lo que disfrutan algunos pienso que, al fin y al cabo, entre tanta penuria política y económica, la gente tiene derecho a alguna alegría. Mira tú por dónde, Zapatero puede presumir de algo. Aunque sólo sale bien lo que él no controla. Incluso he leído que le pidieron que no asistiera a los partidos, para no ejercer de gafe… Sabia petición.
Luego está lo del pulpo. Oye, si el animalito es tan certero como ha demostrado, quizás nos convenga traerlo a España y que nos diga qué partido político ganará las próximas elecciones, o incluso que ejerza la presidencia ¡La de dinero y disgustos que nos íbamos a ahorrar! Y hablando de dinero, resulta alucinante en estos tiempos que cada jugador cobre una prima de 600.000 euros por ganar. A mí me parece inmoral… como otras tantas cosas que no entiendo de este mundo en que vivimos.
Con relación a la victoria de España en la semifinal, escuché en Radio Nacional una encuesta, por distintas ciudades del país, en la que preguntaban si el triunfo de la selección les había levantado el ánimo. La gente no es tonta. Todo el mundo dijo estar contento y alegrarse… pero de ahí a tener la moral alta, hay mucho trecho. Los encuestados decían que sus situaciones personales no habían cambiado, que el subidón era sólo momentáneo y los problemas continuaban. Los parados no habían encontrado trabajo con el triunfo de España… No quiero ser aguafiestas, pero el calorcito, las cervezas y la euforia futbolera, nos puede hacer olvidar la situación crítica que vive este país. Hay quien pretende sacar partido de ello… No caigamos en la trampa.
Podemos hablar de fútbol pero el espectáculo de Circo nos lo siguen ofreciendo los políticos. Parece que se ha levantado la veda y los dos partidos mayoritaros han iniciado una carrera para sacar a la luz los trapos sucios del contrario. Eso sí, nadie presta atención a su propia miseria; aunque tengan sobrados motivos para ello. El espectáculo circense que nos han ofrecido en Alicante, es deprimente. Los que controlan el aparato del Estado, lo utilizan mal y sin escrúpulos para descubrir las miserias del rival. Aunque, si no existieran, nadie las sacaría. Ambos tienen mucho que callar, y lo saben.
Como en el caso de CCM. La estrella desaparecida, Juan Pedro Hernández Moltó, que bien podría estar entre rejas por su gestión, reapareció para culpar de todos los males de la entidad al marido de la Cospedal, contando que la secretaria del PP le había pedido que lo metiera en el Consejo ¡Vaya par! Eso sí, Moltó salió a la palestra coincidiendo con la información de que el entonces vicepresidente regional, José María Barreda y señora, pasaron ocho días en Perú gratis y a todo lujo, en un viaje pagado por CCM. Lo mejor fue la respuesta de los socialistas: que los del PP también iban, y que este tipo de viajes eran “normales”. ¡Pues ése es el problema, que todas estas corruptelas sean normales!
También será “normal” el informe del Tribunal de Cuentas acusando a José Bono de “negligencia” al favorecer el pelotazo de “El Pocero” en Seseña, cuando era presidente de la Junta de Comunidades. Como “normal” debe ser que este empresario fuera uno de los constructores de Hípica Almenara, propiedad de la familia Bono… ¡Qué quieren que les diga! Estos comportamientos no me parecen ni normales ni justificables. Son inmorales, aunque su práctica sea habitual y se revista de legalidad.
(10 de julio del 2010)
La ruptura de IU
La crisis de Izquierda Unida en Albacete ha estallado. La misma que mantenían larvada desde hace tiempo, y que se agudizó con la abstención en el pleno municipal sobre los Presupuestos, por fin ha estallado. Mientras se debatía en Madrid sobre la refundación de IU, aquí, en Albacete, se tiraban los trastos a la cabeza –casi literalmente- las dos tendencias que imperan en la coalición. Porque, aunque ellos hablan en su último y confuso comunicado de un “conjunto de sensibilidades”, la cuestión es que se trata de dos tendencias muy marcadas, definidas, enfrentadas y, al parecer, irreconciliables.
Por un lado está la tendencia que trabaja a la sombra del PSOE, encabezada por la concejala Rosario Gualda y el coordinador local, Enrique López y, por otro, la que quiere desmarcarse de los socialistas, encabezada por el coordinador provincial, Luis Ángel Aguilar, y la militancia procedente del PCE, entre otros. Ni siquiera la mediación del responsable de Organización federal logró aplicar paños calientes a un enfrentamiento, cada vez más enquistado, que se ha saldado con dimisiones forzadas y el nombramiento de una gestora, que la dirección local no reconoce.
Escribo este artículo antes de la asamblea que se celebró anoche para nombrar una nueva dirección local. Al margen de lo que haya ocurrido en ella, me llama la atención que, mientras Cayo Lara habla de “no hacer más transfusiones de sangre” al PSOE, la dirección local de Albacete, no sólo propicia esas “transfusiones”, sino que le hace el boca a boca y le proporciona respiración asistida para que continúen con su política de acoso y derribo a los ciudadanos. ¡Con la que está cayendo! Me llama también la atención leer que la concejala de IU dice que sus compañeros buscan desacreditarla para poner a otro candidato. Hombre, yo creo que con su actuación se ha desacreditado ella sola y si IU quiere perder los pocos votos que aún pueda tener, sólo tienen que mantener a Gualda.
Alucino de que alguien, que cuando termine el mandato llevará once años ocupando el mismo cargo público, aún esté pensando en continuar otros cuatro años más. Sobre todo cuando su buena gestión de gobierno junto a los socialistas ha dado como frutos, según pone ella misma como ejemplo: “la prolongación del carril bici, el Plan de Barrios o la apertura de la Oficina de Gays”… ¡Pues sí, una gestión impresionante!
Yo me pregunto: ¿es que no se dan cuenta de que el PSOE siempre ha querido cargarse a Izquierda Unida? Desde el timo aquel de la “casa común”, pasando por Nueva Izquierda y ahora con pactos antinatura, propiciados por militantes de la propia coalición, que están más propensos a “servir” a los intereses socialistas que a lo que les marca su propia asamblea ¿Hasta cuándo van a seguir cayendo en la misma trampa? ¿Es que no hay nadie ahí, con refundación o sin ella, que tenga las cosas claras, defina de una puñetera vez qué es Izquierda Unida y, una vez decidido qué quieren ser de mayores, hagan su papel de oposición para el que les votaron?
Y por favor, dejen de decir cosas que insultan a la inteligencia. Como que ejercer la crítica interna favorece que gane el PP… El PP va a ganar, sin duda, debido a la política nefasta del gobierno socialista y de todos los que la apoyan… Por eso precisamente debería haber una tercera fuerza política integrada por personas honestas que sepan quiénes son, hacia dónde van y cual es su papel. Y si para lograrlo se rompe la actual izquierda desunida, ¡pues que se rompa! Los que quieran irse al PSOE, que se vayan, y los que decidan quedarse pueden aprender de los errores y seguir adelante. ¡Tajo van a tener!
(3 de julio del 2010)
El viaje de la vida
Decía el escritor Marcel Proust que “el verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en tener ojos nuevos”. La frase viene a cuento porque durante esta semana la literatura, el Camino de Santiago y los viajes han ocupado toda mi atención y mi dedicación. Y ha sido así porque he participado en el I Encuentro Internacional de Literatura de Viajes, celebrado en Santiago de Compostela, con motivo del Xacobeo 2010. La invitación a participar en este Encuentro ha sido un gran regalo para mí, al coincidir en las fechas con el décimo aniversario de mi llegada a Santiago de Compostela, después de haber recorrido durante un mes el Camino de Santiago, que tanto me cambió la vida. Allí he tomado parte, junto a otros escritores, en dos mesas redondas: “Escrito en el Camino: literatura y periodismo” y “El Camino con mirada de mujer”.
Tengo un amigo cabalista que dice que, cuando no hacemos los movimientos interiores para cambiar, surge la necesidad del viaje externo. Yo también lo creo. Al fin y al cabo, la vida es eso, un viaje, una peregrinación, con paradas en el camino, con bifurcaciones, con obstáculos, con alegrías y tristezas, pero siempre en movimiento porque cuando nos estancamos o damos vueltas en círculos viciosos, nuestra existencia deja de ser vida y se semeja más al inmovilismo de la muerte. Debatir al mismo tiempo sobre los viajes y literatura, me parece muy acertado, pues cualquier persona que escriba sabe perfectamente que, más allá de lo que se llama “literatura de viajes”, por motivos comerciales, toda creación literaria supone un viaje interior que realiza el escritor; aunque a veces nos esté narrando un viaje externo. Al viajar y al escribir –y también al leer- se vive más intensamente y esas vivencias tienen la virtud de transformar nuestra existencia. Precisamente esa transformación que se produce es lo que más atrae de la literatura y de los viajes, y es un denominador común de ambos.
Y cuando hablo de viajes y de transformación, no me estoy refiriendo a esas tournés organizadas, a golpe de reloj y de itinerario turístico masificado, en las que se trata a los viajeros como auténticos borregos y se les marca dónde, cómo y cuándo tienen que estar en cada momento y hasta lo que deben comprar y sentir. No me refiero a esos casos. El auténtico viaje está marcado por la improvisación y la aventura. Al igual que la vida, no se puede controlar. Todo lo contrario, hay que dejarse fluir con el ritmo que nos marca nuestra propia naturaleza interna y estar abiertos a donde nos lleven nuestros pasos, sin la rigidez, la planificación y nuestro afán de tenerlo todo bajo control.
El viaje, por tanto, es siempre interior; aunque, insisto, en la mayoría de las ocasiones tengamos que ser empujados y motivados por desplazamientos externos en los que visitamos y recorremos lugares que nunca hemos visto y que nos llevan a nuevas experiencias. Como decía Kavafis: “Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca debes rogar que el viaje sea largo, lleno de peripecias, lleno de experiencias”. Todos marchamos hacia nuestra Ítaca particular, en ese gran viaje que es la vida y, siguiendo las recomendaciones del poeta: “No has de esperar que Ítaca te enriquezca: Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje”.
Y como hoy es mi cumpleaños, me van a permitir que me despida con las palabras de un escritor, desconocido para mí, pero que están llenas de significado: “Es hora de caminar por caminar. De dejar a un lado la importancia –no sabemos dónde está- Pues somos creadores de vivencias y no vividores de lo creado. La esencia de la vida está en cada uno de nuestros pasos”… Feliz viaje.
(26 de junio del 2010)
Prietas las filas
Entre los muchos espectáculos que nos ofrecen los medios cada día, hay uno que me encantó. Me refiero a las imágenes, emitidas por las televisiones, en las que aparecían Zapatero, Felipe González y Joaquín Almunia. El expresidente socialista buscaba en su móvil el mensaje que había mandado a Zapatero, el día en que tomó las medidas anticrisis, para leerselo a Almunia. En este sms, González le decía a su sucesor que gobernar suponía adoptar medidas difíciles, y lo apoyaba en ese trance. Vale. Lo de menos es lo que dijera el mensaje, lo que me pareció patético fue la imagen de los tres dirigentes socialistas, como si fueran adolescentes, presumiendo de lo que escribían o recibían por el móvil. ¡Válgame Dios! Zapatero con forzada cara de satisfacción, como si le hubiera pedido una cita su ligue quinceañera. Felipe, encantado de conocerse, como diciendo: “mira, mira como te apoyo en este trance, aunque hace poco sugiriera que eras necio por rectificar todos los días”. Y Almunia, jaleando la jugada, “muy bien, muy bien”… Ya digo, la imagen me resultó patética. Parecía el recreo del instituto. ¡Vaya madurez de gobernantes!
Pero no, no era el recreo del instituto. Festejaban, nada más y nada menos, que el centenario de la creación del Grupo Parlamentario Socialista, cuyo primer diputado fue Pablo Iglesias. El acto promovido para elevar la moral y la autoestima de los diputados, contó con una gran foto del veterano líder que, francamente, con los tiempos que corren para el socialismo, si se hubiera podido bajar del retrato habría salido de allí huyendo como de la peste y renegando de sus sucesores. Aunque hay quien aprovechó el sarao para lanzar algún dardo envenenado. Fue el caso de Alfonso Guerra quien, presidiendo el acto junto a Bono, elogió, con todo el recochineo del mundo, la “probada austeridad que presidió la vida del fundador del PSOE”. Y no contento con eso, destacó que con Pablo Iglesias “entró en el Congreso la voz del pueblo llano y los desheredados”. Igualico que ahora, igualico.
Eso sí, Bono ni se inmutó. Ya se sabe que ha obtenido su multimillonario patrimonio de forma honesta y que son las malas personas las que le “persiguen” por ser buen socialista y buen cristiano. ¡Que no decaiga!
En este acto, la consigna fue: Prietas las filas. Deben pensar que tienen que hacer piña, porque como se hunda el chiringuito se va a llevar por delante el estado del bienestar en el que tanto han trabajado. El suyo, claro. Y es que se han quedado más solos que la una. Ya nadie da un duro por ZP y su Gobierno. Da lo mismo lo que digan o lo que hagan, no tienen ninguna credibilidad. ¿Y cómo van a tenerla? Si defienden una cosa y hacen lo contrario. Para qué enumerar las veces que hemos oído decir que nunca, jamás, iban a apoyar un abaratamiento del despido. Y ahora mira, por decreto. La cuestión no es que el mercado laboral necesite reformarse, sino que nos siguen vendiendo burras viejas. Porque claro, a ver quien se cree que con el despido más fácil y más barato, se va a generar más estabilidad en el empleo. ¡Por favor!
Aquí nadie quiere ver lo que hay: que el mundo, tal y como lo hemos conocido hasta ahora, se viene abajo. Se hunde. Y los remeros que tenemos no nos sirven. Su tiempo se ha acabado. Pero no sólo el de los políticos, sino el de cualquier persona, grupo o sistema que explote, manipule, contamine y se enriquezca a costa de los demás. La nueva vida no se puede edificar sobre estructuras obsoletas y viejos modos. Se imponen cambios de conciencia que nos lleven a construir, entre todos, un mundo mejor.
(19 de junio del 2010)
El arte de mirar para otro lado
Ni el Papa va a salvar a Zapatero de su desprestigio e incompetencia para abordar los problemas que tanto ha contribuido a crear. Escucho en un informativo que el presidente del Gobierno habló con Benedicto XVI de la “ética en la crisis”. ¿Qué ética? Me gustría saber a qué ética se refirieron. ¿A la de mirar para otro lado cuando existe algo grave que no les gusta ver? Sí, quizás se refieran a esa clase de ética. El diccionario define la ética como “parte de la filosofía que trata del bien y del mal en los actos humanos”. Pero ese concepto de “bien o mal” puede sufrir variaciones, dependiendo de quien actue. Esa es la dinámica política y social que impera en las instituciones de nuestro país. Y para llevarla a cabo con éxito sólo hay que aprender el arte de hacer la vista gorda, y mirar para otro lado.
Gran maestría en este arte es la que han desarrollado las personas que ocupan las instituciones, y sustentan el llamado Estado de Derecho. Pero no han sido los únicos, también muchos ciudadanos se han contagiado de la epidemia que más nos afecta en estos tiempos, consintiendo, apoyando y mirando para otro lado cuando nos han querido hacer comulgar con ruedas de molino. Es el caso también de los sindicatos mayoritarios, verdaderos maestros en el arte de no ver, lo que cualquier trabajador veía, y de mirar para otro lado con el fin de salvaguardar el status de sus dirigentes y liberados. Y también para elevar el nivel económico – a golpe de subvenciones- con el fin de mantener el estado del bienestar… el suyo, claro. Lo que no me explico es cómo, siendo cómplices del Gobierno en este desaguisado que tenemos, esperaban que la huelga de funcionarios fuera un éxito. ¿O quizás no lo esperaban, y sólo la convocaron para mantener las apariencias y salvar la cara?
El periódico La Verdad de Albacete publicaba una foto en primera página, totalmente elocuente. La de la trabajadora de un centro de salud colocando un cartel en el que podía leerse: “Los trabajadores de este centro no secundamos la huelga como medida de protesta por la mala gestión sindical”. Más claro, agua. Junto a este letrero, había otro pidiendo la dimisión de Zapatero. Creo que estos carteles resumen el sentir de la gran mayoría de los funcionarios que no secundaron la huelga. Si no lo hicieron, no fue porque apoyasen la reducción de sueldos propuesta por el Gobierno, ni mucho menos, sino por la actuación –o la falta de ella- de los sindicatos mayoritarios durante los últimos años de hegemonía socialista. Tengo muchos amigos y conocidos funcionarios, ninguno secundó la huelga, y todos han coincidido al comentarme que no lo hicieron porque no se sentían ni representados ni respaldados por los sindicatos.
Claro que los dirigentes sindicales no quieren darse cuenta de ello. Es más fácil mirar para otro lado. Es más sencillo echarle la culpa a los trabajadores. Pensar que son unos “esquiroles”, que se han vuelto “fachas” o “de derechas”, que son los demás, y no ellos, los que llevan el paso cambiado… Es más fácil, y sobre todo más conveniente, echar la culpa a otros que hacer autocrítica y reconocer que, al igual que los políticos a los que apoyan, también ellos se encuentran a años luz de aquellos a los que dicen defender. Y es que, cuando un colectivo pierde de vista su auténtico propósito, tendríamos que plantearnos para qué sirven realmente, y obrar en consecuencia. No han sido los sindicatos los que han mandado un mensaje al Gobierno con la huelga. Han sido los funcionarios los que han mandado un mensaje a los sindicatos. Se puede decir más alto, pero no más claro.
(12 de junio del 2010)
La vida sin Falina

Falina ha muerto. Era mi perra. Ha convivido con nosotros durante quince años, desde que nos la regalaron recién nacida. Fue la única hembra de la camada y era el doble de grande que sus hermanos. Cuando vino a vivir a casa, mis hijos Sergio, Ana y Violeta lo celebraron como un gran acontecimiento. Sobre todo las niñas, que tenían 10 y 6 años y que, desde el primer momento, se responsabilizaron totalmente de la perra, de sacarla, de mimarla. Fue su gran amiga y compañera de juegos. La llamamos Falina, como la novia de Bambi.
Falina conquistó enseguida nuestro corazón y se instaló allí, para no irse ya nunca jamás. Ahora que ha muerto, está todavía más presente. Siempre la consideramos como un miembro de la familia, como alguien muy especial, pues realmente lo era. Era un ser extraordinario que vino a iluminar nuestras vidas. Cuando mis hijas se marcharon a estudiar fuera de Albacete, fuimos mi marido y yo los que asumimos su cuidado. Aunque he de decir que entre la perra y yo siempre hubo una sintonía especial. Podíamos entendernos sólo con mirarnos. Siempre me sorprendía su inteligencia y su gran sensibilidad.
Cuando me preocupaba algo y me encontraba en baja forma, Falina era la primera en notarlo. Se ponía a mi lado y me interrogaba con la mirada, como diciendo: “¿Qué te pasa?”. Yo le respondía hablándole: “No te preocupes, estoy bien, no me pasa nada, es sólo que…” y le contaba cómo me sentía o lo que me inquietaba. Ella me escuchaba. Estoy segura de que me entendía. Su forma de consolarme consistía en lamerme la mano, demostrándome así su cariño. También de esa manera era como me despertaba por las mañanas. Si mi brazo colgaba de la cama me lamía la mano. Otras veces metía su cabeza por debajo para que yo la acariciara. Cuando consideraba que ya había dormido lo suficiente, se ponía de pie sobre sus patas traseras, junto a la cama, y me zarandeaba suavemente con la pata delantera.
Falina ha sido mucho más que un fiel y cariñoso animal de compañía. Ha sido un ser muy querido por mí, y por toda mi familia. Se ha entregado por completo a nosotros, con todo su corazón. Ese mismo corazón enorme que le falló el miércoles, a fuerza de darnos todo su amor. Ha sido mi maestra, un ser único y excepcional que me ha enseñado el amor incondicional, sin esperar nada a cambio. Y no sólo nos ha entregado quince años de su vida, sino que también nos regaló la experiencia de compartir su muerte; unos momentos preciados que nunca olvidaré.
Falina murió como me gustaría morir a mí. En casa, de forma natural, en el que siempre había sido su hogar. Se despidió de la vida y de nosotros dándonos lo mejor de sí misma. Nos mostró la esencia del buen morir, como nos había mostrado la alegria de vivir, que caracterizó toda su existencia. Mi marido y yo estuvimos a su lado, acompañándola hasta el último aliento, acariciándola y haciéndole saber, cada uno a su manera, lo mucho que la queríamos y lo importante que era para nosotros.
(5 de junio del 2010)
Los de siempre
Leo en este periódico que José María Barreda podría descontarse del sueldo casi mil euros mensuales. Pues mira qué suerte tiene. Esa es la mejor demostración de que no es ningún mileurista. Hay mucha gente, pero mucha, que tiene que vivir con menos de esa cantidad. También destaca este diario que la alcaldesa perderá más de seis mil euros al año con la bajada de sueldos. Ya ves, qué pena me da. ¿De verdad piensan que nos van a dar lástima y que recuperarán su credibilidad rebajándose una parte de sus sueldos millonarios? Pues lo llevan claro.
Son ellos, los políticos de todas las administraciones y sus muchos privilegios, los responsables, en una buena parte, de que estemos como estamos. Desde luego, no tienen la culpa ni los jubilados, que sobreviven con pensiones de miseria, ni los que se han quedado sin empleo, ni los jóvenes que no encuentran trabajo a pesar de sus títulos universitarios y su buena preparación académica, ni los funcionarios que no gozan de prebendas, porque no todos son iguales. Ni tampoco es culpable cualquier ciudadano de a pie. Eso sí, cabría responsabilizar en parte a los que con tanto ahínco defienden lo indefendible sólo porque, quien protagoniza el desaguisado son “los suyos”. Señores, estaría ardiendo Troya si este gobierno no se llamase socialista; aunque ya no sepan lo que eso significa. Valga la expresión que me dijo por la calle un socialista de verdad: “Ahora sí que han enterrado a Pablo Iglesias”. Cierto, muerto ya estaba hace mucho tiempo, pero ahora está enterrado y bien enterrado.
¿Qué quieren que les diga? No hace falta realizar ningún sesudo análisis de la situación. Cualquier persona de la calle te la resume en unos segundos: “pagamos los de siempre”. Y así es. Los problemas los generan los políticos, los de siempre, y las medidas –para que ellos sigan con sus privilegios- siempre las pagamos los mismos: los de siempre. Creo que hay una charanga que sale en la cabalgata de la Feria y se llama así: Los de siempre. Sugiero que este año, en el desfile, para festejar el centenario ése, vayan delante tocando el bombo, y detrás vayamos los demás ciudadanos a los que siempre nos toca “arrimar el hombro”. Sé que todos vamos en el mismo carro pero, insisto, para que circule mejor, algunos deberían bajarse mientras el resto empujamos.
De momento, ya tenemos “tijeretazo”. Aunque yo más bien lo llamaría “puñalada trapera”. Salió por los pelos –como estaba previsto- y, nuevamente, se aprobó gracias a los que se abstuvieron. Aunque con la vista puesta ya en unas próximas elecciones anticipadas y en el lavado de cara que necesitan todos para presentarse limpitos a la convocatoria de las urnas. Eso sí, antes tuvimos que pasar por la vergüenza ajena de la anulación en el BOE del decreto que restringía ya los créditos a los ayuntamientos, y que había sido publicado la víspera. Sobre esta actuación bananera, además de las mentiras, destacaría el espectáculo de hacer plenos con nocturnidad, deprisa y corriendo, para pedir el dinero antes de que ya no fuera posible. ¡Qué vergüenza!
La cuestión es que en un año hay elecciones municipales y, sin esos créditos, los ayuntamientos no pueden hacer saraos ni dar subvenciones. Por eso rectificaron, porque les interesaba a ellos, y con gran celeridad. Pero da igual. El cáncer no se cura con tiritas, aunque los defensores del endeudamiento municipal, tengan ahora que prohibirlo. Y todo por mantener el poder y por servirse de los ciudadanos, en lugar de servirles a ellos. Yo sugeriría que, en el futuro, todos los que se dedicasen con exclusividad a la política, cobrasen sólo el salario mínimo. ¡Seguro que no habría tantas bofetadas por ir en las listas!
(29 de mayo del 2010)
Comulgar con ruedas de molino
Reunión de pastores, ovejas muertas. Hay que echarse a temblar. Zapatero anuncia que le toca el turno a la reforma laboral. Después del desaguisado de las medidas contra la crisis, ahora habrá que ver qué ocurrencia le viene a la cabeza para, supuestamente, mejorar el mercado de trabajo y favorecer la creación de empleo. ¡Miedo me da! Con esa visión de futuro que tiene el presidente, se le puede ocurrir cualquier cosa. La cuestión está en cómo se venda luego. Porque de eso es de lo que se trata, de vender la moto con argumentos peregrinos, y donde dije una cosa, ahora digo lo contrario. Siempre que los demás se lo crean ¡qué más da!
Yo no sé si será porque estamos en mayo, mes de comuniones, pero creo que nos quieren hacer comulgar con ruedas de molino. Preparense para un despliegue de palabrería y un desembarco de cargos públicos en los medios de comunicación, para intentar convencernos de que las medidas adoptadas son buenas, bonitas y baratas y, por supuesto, necesarias. ¡Todo por la patria! Me encanta cómo se les llena la boca de España cuando nos quieren vender la burra ¡Qué patriotas se vuelven! Por cierto, hasta hace poco ellos mismos calificaban de “antipatriotas” a todos los que hablaban de crisis. El arte de dar la vuelta a la tortilla.
Preparénse para el espectáculo que se nos avecina. Para ir abriendo boca, el ministro de Fomento, José Blanco, no dudó el otro día en aparecer en un programa de esos de cotilleo de famosos. En el poco rato que lo ví, me di cuenta de que lo hacía muy bien. Para no desentonar con la dinámica de este tipo de entrevistas, voceaba y no dejaba meter baza a los dos periodistas escogidos para la efemérides; y eso que uno era de los suyos. Reconozco que tuve poca paciencia y enseguida me pasé a ver otra peli porque la que contaba el ministro ya la había visto y conocía el final.
Lo que les aconsejo es que, en la medida de lo posible, disfruten del espectáculo. ¿No es de risa las prisas que se han dado todos para aprobar en sus diferentes partidos una bajada de sueldos a los cargos públicos en los lugares donde gobiernan? A mí me suena a chiste y a lavado de imagen. Qué solidarios, oye... ¡A buenas horas! Y además, cuando hablan de bajarse los sueldos, ¿a cual de los que cobran se refieren? Porque son muchos los políticos que cobran más de un sueldo y perciben dinero por muy diversos conceptos. ¿Cuál de ellos se van rebajar?
Pero lo que más me gusta de todo este teatrillo es el apartado de las justificaciones. Se las pintan solos: los que gobiernan, los que opositan para gobernar, los que apoyan a los que gobiernan, los mariachis que tienen intereses en que gobiernen unos u otros, y jalean con sus palmas para que el tinglado no se les venga abajo…¡Cómo disfruto con los juegos de palabras y los malabares que tienen que hacer los pobres, desempolvando ideologías caducas, de las que ya ni se acuerdan, para convencernos de que las cosas son como son, y no pueden ser de otra manera!
(22 de mayo del 2010)
¿Quo vadis, IU?
Estaba cantado. No había ninguna duda de que la única concejal de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Albacete iba a abstenerse en el pleno que aprobó los Presupuestos municipales para este año. Unos Presupuestos que llegan con cinco meses de retraso y que han puesto sobre el tapete la sintonía entre el partido gobernante, PSOE, y sus socios de gobierno. Eso sí, para que todo saliera según lo previsto, fue necesaria una ridícula pirueta, una especie de triple salto mortal de pacotilla, que asemejó al salón de plenos municipal con una pista de circo.
Con su abstención, esta izquierda, cada vez más desunida, ha sentenciado su futuro político y su representatividad en el Ayuntamiento cuando, dentro de un año, tenga que pasar el examen de las urnas. Porque no han aprobado. Dentro de la coalición la cosa está que arde. Como lo prueba el hecho de que fuera necesario hacer dos asambleas para que “las bases” aprobasen lo que quería Rosario Gualda y los que con ella ocupan el despacho de la Casa Consistorial. En la primera asamblea salió mayoritariamente un no a los Presupuestos. Pero el conejo que el PSOE sacó de la chistera, quitando del Presupuesto la publicidad del aeropuerto, provocó una nueva asamblea de IU, que dio como resultado la abstención a las cuentas municipales; entre otras cosas porque no asistieron a ella los militantes del PCE, que antes habían votado en contra.
Resulta difícil comprender que un partido que se dice de oposición, y que ya ha adoptado una decisión en asamblea, haga otra para cambiarla y favorecer al partido que gobierna. ¿Acaso es el PSOE el que marca la agenda política de IU? Por lo visto, sí. El argumento de Gualda de garantizar la “gobernabilidad” me parece un insulto a la inteligencia. Y no digamos ya su afirmación de que un presupuesto prorrogado hubiera obligado incluso a despedir personal. ¡Por favor! La verdad es otra. La verdad es que los únicos despedidos, si hubieran votado contra el Presupuesto, habrían sido los asesores de IU, porque hubiera sido difícil mantener el pacto con el PSOE. Un pacto que sirve para que Izquierda Unida pueda continuar sobreviviendo económicamente como formación política; cosa que determina su apoyo a los socialistas. Triste, pero cierto.
Esta historia, además, ya la conocemos. La vivimos con la llamada Nueva Izquierda, que terminó desembarcando en el PSOE, premiándolos con cargos públicos que aún conservan, y dejando a IU malherida. Ahora la volvemos a vivir con la división de esta formación política que, como digo, cada vez está más desunida. Recorrer el mismo camino ha conducido a IU al mismo sitio, sólo que cada vez tienen menos credibilidad. ¿Tan difícil resultaba mantenerse como un partido de oposición, dejando que los socialistas gobernasen en minoría? Eso es lo que predicaron en su campaña electoral. Pero en cuanto han tocado pelo, la oposición ha brillado por su ausencia. Y encima, nos quieren convencer de que la solución está en pasar la pelota del pago de la publicidad de Air Nostrum, a la IFAB. ¿Acaso no está el Ayuntamiento en ese organismo? ¿Acaso el dinero de la Diputación no sigue siendo dinero público? ¡Alucinante!
Me pregunto con qué argumentos va IU a pedir el voto en las próximas elecciones. Qué les va a decir a todos esos colectivos que los apoyaron y a los que han engañado. Porque los casi cinco mil votos que obtuvieron no han salido de su militancia, que cabe en un microbús, sino de quienes creyeron que era necesaria una tercera fuerza política que hiciera oposición frente al bipartidismo. Pero no es éso lo que hacen. Y si no cumplen su cometido ¿para qué son necesarios? ¿Para que tengamos más de lo mismo? Pues ya es suficiente.(15 de mayo del 2010)
¿La revolución era ésto?
¡Vaya fiasco! Treinta y cinco años después de la muerte de Franco, me pregunto ¿en qué han quedado las expectativas que teníamos los jóvenes de entonces de vivir en un mundo mejor, más justo, más libre y más solidario del que teníamos entonces? Echando la vista atrás y viendo cómo está el patio hoy en día, no tengo más remedio que preguntarme: ¿la revolución era ésto? Porque si era ésto, se parece más a una pesadilla que a los sueños que alimentaban nuestra ilusión para lograr un futuro más digno. ¡Que paren el mundo que yo me bajo!
Muchos de los que en aquella época lucían barbas y pelo natural, camisas de cuadros, pantalones de pana, y reivindicaban en la calle, son los que ahora ocupan las instituciones públicas, andan sobre las moquetas del Poder, viajan a gastos pagados como vips, se mueven en coches oficiales y amasan patrimonios millonarios que jamás hubieran soñado con tener. Ellos son ahora los que controlan el cotarro, reparten subvenciones o se sitúan a la cabeza de lo que antes se llamaba “sindicatos de clase” y que ahora prefiero no calificar, porque ya se retratan ellos solos dando la cara al poder, y la espalda a aquellos que dicen defender.
Si la revolución era ésto, que venga Dios, Alá, Buda, Krishna, o alguien que pueda explicarme cómo hemos pasado de la nada, a alcanzar las más altas cumbres de la miseria. Y cómo se ha trastocado la esperanza en la reconciliación y en la convivencia pacífica de todos los españoles, en ese coro de voces chillonas y discordantes, que gritan escuchando sólo su propio eco, sin advertir que hay otros sonidos que quizás merezcan ser oídos. No se vislumbra en el horizonte más que palabras huecas, carentes de credibilidad, discursos manidos y obsoletos, poses de márketing y consignas vacías que resultan increíbles, incluso para quiénes las pronuncian…. Y mentiras, mentiras y más mentiras. Insultos a la inteligencia de cualquier persona con dos dedos de frente.
¿Dónde están las ideas? ¿Para qué nos sirven los políticos sin ideas? ¿Alguien sabe hacia dónde vamos, más allá de la próxima cita en las urnas? Si hubiera ideas, éstas se podrían confrontar. Con argumentos, con ejemplos, con sentido común. Se podrían contrastar y, entre todos, llevar las más acertadas a la práctica. Fijarse unas metas razonables, cotidianas, con las que todos pudiéramos identificarnos. Pero ya no hay ideas. Desde el Poder se ha fomentado la política de estómagos agradecidos, y muchos se han vendido por un puñado de lentejas, abandonando sus ideales, aquellos que decían tener en su juventud, de crear un mundo mejor. Ya no nos movemos en el terreno de las ideas, de la cabeza, sino más abajo, en el de las vísceras, y en el de las pesadas digestiones provocadas por tantas comilonas gratis, que pagamos entre todos.
¡Qué lástima de ideales! ¡Qué gran fiasco! Ya va siendo hora de que recojamos los trozos de tantos sueños rotos, y empecemos a construir lo que ellos, los que mangonean en el Poder, han destruído. Si pasan las cosas que pasan es porque nosotros lo permitimos. Y no se trata de vocear más fuerte, ni de utilizar ninguna clase de violencia. Se trata de no dejarse manipular, de pensar por nosotros mismos y de poner en entredicho todos esos cuentos, políticamente correctos, con los que nos adormecen a diario.
Me van a permitir una pequeña historia: “Un padre y una madre centauros, contemplan a su hijo que juega en una playa. El padre le pregunta a la madre: ¿deberíamos decirle que sólo es un mito?”… Los mitos, las utopías y los sueños alimentan nuestra alma, y nos ayudan a transformar la realidad. No permitamos que nos los arrebaten.
(8 de mayo del 2010)
Déficit de credibilidad
El déficit más importante que padecemos en estos momentos no es el que afecta a la economía, siendo éste muy importante. Entendiendo la palabra como “escasez de algún bien”, el mayor déficit que sufrimos se refiere a la credibilidad de nuestros políticos, con mención especial para el gobierno y el partido que lo sustenta. Me llamó poderosamente la atención que en una encuesta telefónica realizada por Radio Nacional, todas las personas que salieron en antena, y que habían dejado sus mensajes en el contestador automático, manifestaran, de forma unánime, que la credibilidad de Zapatero era nula, y que la economía del país sólo iba a despegar cuando el PSOE perdiera las elecciones. No es que hubiera división de opiniones, no, es que todo el mundo coincidió en su análisis. ¡Y era Radio Nacional quien emitió estas opiniones!
La encuesta se refería a los últimos datos del paro, y a la ingeniosa frase pronunciada por nuestro presidente de que habíamos “tocado techo” en este asunto. Su incompetencia para resolver la crisis, sí que ha tocado techo. Y ahí sigue con su gobierno, dándose coscorrones contra la pared, incapaces de frenar el desempleo, que afecta ya a más del 20% de la población activa, superando los cuatro millones de parados; cifra que, según dijo, no se alcanzaría. ¿Quién cree ya nada de lo que diga Zapatero?: nadie con dos dedos de frente. Pero ellos siguen a lo suyo, instalados en las poltronas e intentando convencernos, con todos sus medios, para ver lo blanco, negro. Aún así, ni por esas. El barco hace aguas por todas partes. Aunque los primeros que utilizarán los botes salvavidas serán los mismos que han contribuído al hundimiento.
Y hablando de barcos, yo diría que nuestro paisano Bono, como en el juego, está “tocado” y bien tocado. Puede que aún no esté hundido, pero ya no hay quien reflote su credibilidad como político, que también está afectada de un enorme déficit. Claro que como no hay peor ciego que el que no quiere ver, aún nos quieren convencer de que todas las informaciones sobre sus propiedades responden a una campaña de desprestigio. Pero los hechos cantan por soleares, y para saber lo que piensa la gente sobre este asunto, no hay más que darse una vuelta por la Red. ¡Hay que ver cuánto ingenio despliega el personal! Faltaría periódico para contar todos los chistes, con fotos incluidas, que circulan a través del correo electrónico. Esto demuestra, una vez más, que por muy controlada que se quiera tener la información, resulta imposible dominarlo todo ¡No se pueden poner puertas al campo!
Eso sí, a pesar de que el mundo de la política está lleno de rencillas, Bono nos está demostrando que ha sabido hacer muy buenos amigos ejerciendo todos estos años como cargo público. Amistades de las buenas, como la que mantiene con el constructor Rafael Santamaría. Según se ha publicado, a la empresa de este buen samaritano le han facturado los pagos por la decoración de dos dormitorios de su chalet en Toledo, por importe de 7.669 euros, y de toda la casa de Salobre, que costó 13.246 euros. ¡Esto es un amigo y lo demás son cuentos! Y por si fuera poco, este constructor, ejemplo de altruismo, le ponía un coche con chófer a la decoradora, para llevarla desde Madrid hasta Salobre. ¡Qué detalle! Supongo que, como el hotel donde se hospedan los operarios que están restaurando el famoso ático del hijo de Bono, también es propiedad de Santamaría, éste le hará un buen descuento a su amigo…A mí, lo confieso, el ejemplo de esta amistad me reconcilia con el mundo y me hace pensar que también hay gente buena. Se me saltan las lágrimas de la emoción. ¡Soy una sentimental!(1 de mayo del 2010)
Cuentos y cuentistas
Acabamos de celebrar el Día del Libro escuchando aún los ecos de unas insólitas declaraciones, de la titular del llamado Ministerio de Igualdad, en las que ha arremetido contra los cuentos tradicionales porque son “sexistas”. Según la ministra, “hay que olvidarse de los príncipes azules, las bellas durmientes y las medias naranjas”. Bibiana Aído nos llama la atención sobre algo tan políticamente incorrecto como que Blancanieves limpie y cocine para los siete enanitos. ¡Alucinante!
Pienso que la ignorancia es muy atrevida, y supongo que este Ministerio de Igualdad tiene que hacer algo llamativo para justificar su existencia y tener unos presupuestos destinados a mayor gloria de las ocurrencias de su titular. Porque no parece que sirva para otra cosa que para subvencionar los disparates que de vez en cuando hace o dice esta mujer. La incultura que manifiesta no sólo es atrevida, sino que encima pretende sentar cátedra y, además, esconde unas intenciones de censurar lecturas que no me gustan un pelo.
Porque, vamos a ver, con la de asesores que debe tener esta ministra, ¿no hay nadie ahí que le explique que los cuentos tradicionales son alegorías de mundos internos y tienen un significado simbólico, que va más allá de lo que ella es capaz de percibir? ¿No hay nadie que le haya explicado que son relatos milenarios, que se conservan gracias a la tradición oral y que ya existían mucho antes de que la factoría Disney los convirtiera en taquilleras películas de dibujos animados? ¿No tiene ningún asesor con dos dedos de frente y un poco de cultura como para que le diga que estos cuentos son universales y que con argumentos casi idénticos –aunque los personajes tengan nombres distintos- existen en todas las partes del mundo y en culturas diferentes?
Pues por lo visto no, no hay ningún miembro ni “miembra” en todo su equipo que tenga una mínima idea, incluyendo la ministra, y que sepa de qué están hablando. Tampoco se han parado a pensar en los arquetipos individuales y colectivos que se esconden detrás de personajes que encarnan a los héroes y heroínas, brujas, hadas, ogros y villanos, que conviven en escenarios sobrenaturales donde, por cierto, los animales hablan como ocurre en el cuento de “El gato con botas” y otros muchos.
Pero siendo muy preocupante la ignorancia y el papanatismo de una ministra del “Gobierno de España”, aún me parece mucho más peligrosa y alarmante la intención sutilmente disfrazada que subyace en esta ocurrencia de Aído, de censurar lecturas que ella considera políticamente incorrectas. ¡Y hasta ahí podíamos llegar!... Y hasta ahí llegaremos si nos dejamos y permitimos que nos digan qué es lo que tenemos que leer y qué no. De hecho, eso es lo que pretenden hacer ya, pero disfrazando su censura con políticas sutiles, como esta supuesta igualdad entre niños y niñas.
Me pregunto cual será el siguiente paso. Supongo que repasar los clásicos para adultos. De entrada, deberían suprimir Otelo porque los celos le llevan a practicar la violencia de género. Y Hamlet, ¿qué me dicen de Hamlet?: un chico atormentado que habla con los espíritus. O si no Medea, que se carga a sus hijos para fastidiar a Jasón, que la había abandonado. No parecen tipos muy recomendables. Un mal ejemplo, vaya. Y habrá que revisar también El Quijote, un loco que se empeña en hacer de Dulcinea su media naranja...
(24 de abril del 2010)
El Predicador
“Como político que quiere inspirar su vida en el Evangelio de Jesús”… La frase textual es de José Bono, y forma parte del artículo que publicó en El País, en noviembre de 2009, para justificar su apoyo a la ley del aborto, desde su perspectiva como católico. La traigo a colación a la vista de todo lo publicado en los últimos días sobre el patrimonio multimillonario del presidente del Congreso, y lo hago porque no me encajan sus palabras con los hechos. No me suena que Jesús tuviera fincas, ni caballos, ni chalets, ni apartamentos en la costa, ni joyerías… no, no me suena. A no ser que Bono conozca algún Evangelio que yo desconozco, no veo ninguna similitud entre la vida de este gran Avatar que fue Jesús y la del político.
Me consta que Bono conoce los Evangelios, puesto que siempre aderezaba sus discursos con citas bíblicas. A veces, más que un político, parecía un predicador sermoneando a sus rivales. Diciéndoles cómo tenían que actuar y criticándolos según las palabras del Evangelio, que aplicaba a su conveniencia. Escuchando entonces sus intervenciones, cargadas de moralina, llegué a pensar que a Bono, en realidad, lo que más le atraía no era llegar a ser presidente del Gobierno, sino que lo que quería de verdad era ser Papa. Reconozco que este descubrimiento disparaba mi frondosa imaginación y no me resultaba difícil verlo en el balcón del Vaticano, impartiendo la bendición Urbi et Orbi sobre el resto de los pobres mortales, que nunca alcanzaríamos su alto nivel moral.
¡Qué tiempos aquellos! Claro que ahora he comprobado que una cosa es predicar, y otra dar trigo. Me acuerdo cuando era presidente de esta región y criticaba a los que tenían dinero y venían a cazar. “Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja –les decía- que un rico alcance el reino de los cielos”. ¡Qué hombre, siempre tenía una cita bíblica a mano para fustigar a sus rivales políticos! Una de las que más usaba –porque eso sí, se repetía muchísimo- era la de los sepulcros blanqueados. ¡Y cómo la usaba! Decía que los del PP eran “como sepulcros blanqueados”, que daban una imagen pulcra por fuera, pero estaban podridos por dentro. ¡Qué cosas! También utilizaba mucho la frase esa de que “la mujer del César, no sólo tiene que ser honesta, sino también parecerlo”.
Eran otros tiempos, claro, aunque se le adivinaban maneras… Ya entonces, un buen amigo suyo, dirigente socialista como él, que también había militado en el PSP antes de “asaltar” el PSOE que terminarían controlando, me contó que Enrique Tierno Galván llamaba a Bono “el escalador”… O era “el alpinista”. Francamente, no me acuerdo muy bien cual de los dos apodos le decía, ¡hace ya tanto tiempo! De todas maneras, el significado simbólico viene a ser el mismo. Y ahí lo tienen en la cúspide de la estructura del Estado, desde donde se debe ver al resto de los mortales como hormiguitas. Debe dar vértigo estar tan alto, manteniendo su imagen blanqueada, y con tantas ganancias que controlar. ¡Que estrés! Aunque sigo sin ver la relación entre su vida y la de Jesús, en la que dice inspirarse.
En cuanto al patrimonio, qué quieren que les diga, no me salen las cuentas. Me mareo con esas cifras. Me pierdo entre tanto amigo constructor, tanto piso, y tanta sociedad de ahorro familiar. Será porque estudié el bachiller de letras y prefiero dedicar mi tiempo y mi energía a cosas más gratificantes. Aún así, me viene a la cabeza otra cita bíblica, ¡vete tú a saber por qué! No era de las que utilizaba Bono. Dice: “¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma?”... ¿La conocerá?
(17 de abril del 2010)
La información oculta
No hay nada como pasar unos días sin ver la tele ni leer periódicos, sin cobertura en el móvil, y sin tener ningún contacto con la información, para darse cuenta una vez más, a la vuelta del descanso, de lo aburrida y poco edificante que resulta la actualidad política y social que vivimos. Conforme se van acercando las próximas elecciones municipales y autonómicas –aunque todavía falta un año- el personal está cada vez más enrocado en apoyar a su propia opción política, a la que defiende a ultranza, sean cuales sean las actuaciones de sus dirigentes y, como consecuencia, se muestra más visceral con los errores del contrario.
Me parece obvio que estamos viviendo un periodo de involución de nuestra democracia y, lo peor de todo, los partidos que forman parte de las distintas opciones políticas –aunque a mí no me parecen tan distintas- junto con sus acólitos incondicionales, apartado en el que incluyo a los sindicatos, no tienen el más mínimo interés en cambiar las reglas del juego porque ese cambio iría en detrimento de sus posibilidades de mantenerse en el poder o de acceder a él. Y no me estoy refiriendo con ello a un cambio en la ley electoral, que me parece imprescindible, sino a un cambio fundamental de actitudes y objetivos, que nos devuelva la ilusión de que este sistema democrático funciona para todos, y no sólo para algunos, como ocurre ahora.
Y mientras nos adormecen y nos distraen con las peleas calculadas entre gobierno y oposición, con los comportamientos corruptos o haciendo que el país se divida entre los partidarios y detractores del juez Garzón, nos van ocultando esas otras informaciones que nadie quiere sacar a la luz, porque salpicaría a todo el mundo. A modo de ejemplo citaré ese inmenso agujero negro en el que están metidos la mayoría de los ayuntamientos, que no tienen liquidez para afrontar sus pagos y que viven en un permanente quiero y no puedo a la hora de gestionar sus escasos recursos.
Grave problema el que se les presenta. La administración más cercana a los ciudadanos no tiene un duro pero, sin embargo, no deja de generar deudas que no puede pagar. La cuestión es que estamos en puertas de unas elecciones municipales y, si dejan de hacer cosas, ¿qué van a ofrecer a los ciudadanos para que les voten? Como la posibilidad de decir la verdad no figura en ningún manual de ningún partido, los gobernantes municipales –sean del signo que sean- siguen montando saraos y despilfarrando un dinero que no tienen, para convencernos de que todo va bien. Pero es mentira. Es una gran mentira. Están endeudados hasta las cejas y no pueden hacer frente a los gastos que ellos mismos generan.
¿Hasta cuándo van a mantener escondida la verdadera y desastrosa situación económica en la que se encuentran? Supongo que, al menos, hasta que pasen las elecciones del año que viene. Mientras tanto, los que queremos que la verdad salga a la luz volveremos a ser tachados de “antipatriotas”. Pero la realidad es tozuda: el barco de papá Estado y la subvención por buena conducta se hunde, porque ya no hay dinero suficiente para comprar tantas voluntades. Faltan billetes para tapar tantos agujeros… Pero hay que mantenerlo a flote a toda costa, darle una manita de pintura para que no se note, para que aguante un poco más y dar la impresión de que todo va bien.
Al fin y al cabo, sólo se trata de seguir subsidiando la fábrica de parados para mantenerlos calladitos. En cuanto a los jóvenes, siempre pueden esperar para trabajar. ¡Son jóvenes, que se diviertan! Que no les falte el botellón. La desesperanza en el futuro hará el resto. Los volverá dóciles y manejables.
(9 de abril del 2010)
Como borregos
Nos tratan como si fuéramos borregos, como si no contásemos para nada, como si no mereciéramos ser tenidos en cuenta. La reflexión viene a cuento porque últimamente he tenido que viajar a distintos pueblos de la provincia, con cierta asiduidad, y para ello he utilizado los autobuses que nos comunican con nuestros pueblos. Y he comprobado, de forma reiterada, la falta de respeto que existe hacia los usuarios de estos servicios públicos, que en su mayoría son personas mayores, estudiantes, e inmigrantes.
Nadie sabe a ciencia cierta a qué hora va a salir el autobús, ni cuáles son los horarios de vuelta. Algunas empresas los cambian cuando quieren, sin avisar. El servicio de información de la Estación de Autobuses suministra unos horarios –en papel que te imprimen cuando los pides- que no se ajustan a la realidad. Viendo cómo funciona este servicio, me pregunto: ¿es que harán un casting para elegir a las personas más desagradables en el trato? Tampoco hace falta ser mister simpatía, bastaría con que, quien tiene la tarea de informar, trate a los usuarios como personas, en lugar de soltarles algo parecido a un rebuzno. Sobre todo si es un anciano, que no se entera muy bien, o se trata de un inmigrante que no conoce bien nuestro idioma.
Tampoco vale que vayas a preguntar y te digan, de malos modos, que no tienen “ni idea”. Vamos a ver, ¿ese no es un servicio de información? Se supone que sí, y se supone que su función es informar. Si no tiene “ni idea”, su obligación será enterarse, para poder transmitir la información al usuario. Esta respuesta, la de “no tengo ni idea”, es también la que repiten los conductores de los autobuses, cuando preguntas algo relativo a los horarios. Supongo que se debe a que ellos mismos están hartos de los cambios que hacen las empresas, y prefieren no mojarse.
También me pregunto: ¿es tan difícil poner en las estaciones o en las paradas unos horarios actualizados, no del año en que reinó carolillo? ¿Y no se podrían poner también carteles anunciando los cambios? Tampoco estaría de más que los conductores, cuando vayan conduciendo, no se tiren varios minutos hablando por el móvil. ¿Eso no está penado? Y sería conveniente que el último autobús que viene de Hellín, denominado de “las enfermeras”, en lugar de ir dejándolas cerca de sus casas al llegar a Albacete, se dirigiera a la Estación de Autobuses, que es lo correcto. Y no hablemos ya del estado lastimoso en que se encuentran algunos de los vehículos que, por cierto, no tienen cinturones de seguridad para los usuarios. ¡Tanto anuncio de la DGT para que te pongas el cinturón, y luego los transportes que hacen un servicio público no los tienen! ¿No es la Junta de Comunidades la que tiene las competencias para que esto funcione?
(20 de marzo del 2010)
¿Tiene usted Plan?
Siguen subiendo. La clase política, considerada por los ciudadanos como un problema, sigue escalando puestos en el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), correspondiente al mes de febrero. Ya ha alcanzado el tercer lugar, medalla de bronce, tras el paro y la economía, por delante del terrorismo y la inmigración. ¡Venga chicos, vosotros podéis, a por el oro! No me extraña que la gente esté hasta el gorro, no hay ni un solo día en el que no hagan méritos para continuar en esa escalada de desprestigio e incompetencia.
Esta semana la palma se la ha llevado el ministro de Trabajo, recomendándonos que nos hagamos un plan privado de pensiones, y reconociendo que él ya lo tiene. Antena 3 televisión reprodujo unas declaraciones de Corbacho, de hace sólo dos meses, en las que criticaba al PP porque, según él, este partido pretendía fomentar que la gente se hiciera planes privados de pensiones. ¡Qué mala memoria! La recomendación del ministro de Trabajo fue tan insólita, que provocó que varios medios de comunicación hicieran una encuesta a los diputados y miembros del Gobierno, para preguntar si ellos tenían un plan de pensiones. Viéndolos y escuchándolos, sentí vergüenza ajena.
Algunos no se acordaban de si lo tenían o no, como la popular Celia Villalobos. A la ministra de Economía, Elena Salgado, la pregunta le parecía improcedente y no la respondió. El ministro de Educación, Gabilondo, dijo que eso pertenecía a su vida privada. Zapatero contestó con un lacónico “no”. Aunque en una entrevista, realizada en marzo de 2004, dijo: “sólo tengo dos planes de pensiones”. Uno de ellos debe ser el que tienen todos los parlamentarios, correspondiente al diez por ciento de su sueldo. ¡Qué mala memoria histórica!
Seguimos. A Llamazares no le entendí bien lo que decía. Parece ser que dijo que él sí tenía, pero no recomendaba a la gente que se lo hiciera. ¡Increíble! Pero el mejor de todos, en mi opinión, fue Durán y Lleida, que afirmó tajantemente tener un plan de pensiones, pero se lamentó de que “sólo” podía aportar todos los meses 600 euros. Hombre, yo entiendo que 600 euros será muy poco dinero para el diputado catalán, pero eso es lo que cobran miles y miles de personas que perciben el salario mínimo. Pero, claro, la “igualdad” que tanto predican y por la que tanto dicen luchar, brilla por su ausencia cuando este concepto abandona el elevado terreno de las ideas y desciende a pie de calle. Porque, por si no lo saben sus señorías, la inmensa mayoría de la gente no tenemos planes privados de pensiones. Bastante hacemos con llegar a final de mes. ¡Qué sorpresa, verdad!
Menos mal que esto se va a arreglar, según el presidente del Gobierno. No vi la entrevista que le hizo la tele pública con motivo de su segundo aniversario como jefe del Ejecutivo, en esta segunda legislatura. No es que no pudiera verla, es que no tuve el más mínimo interés. Pero me quedé mucho más tranquila cuando leí después su fórmula para solucionar el paro. Según dijo, se resolverá: “cuando pasemos de destruir empleo a crear empleo”. ¡Menos mal, oye, qué alivio!
Otra cosa que me ha encantado es el chiste que contó la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, cuando dijo que no se había pagado ningún rescate por la liberación de la cooperante catalana. ¡Muy bueno! Debería haber empezado a contarlo como el inigualable Eugenio: “saben aquel que dice…” No dejo de preguntarme ¿por qué creerán que somos tan imbéciles? ¡Alguna responsabilidad tendremos para que nos tengan en tan bajo concepto! Claro que nosotros no tenemos mejor opinión de ellos. Y ahí siguen, haciendo méritos, para que los veamos como el mayor de nuestros problemas. Muy triste.
(13 de marzo del 2010)
La profecía
Hay que reconocer que la gente es ingeniosa. Está circulando por la Red una supuesta profecía de Nostradamus, correpondiente a una imaginaria XI Centuria, que dice lo siguiente: “De tierras con nombre de animal, vendrá quien gobierne a los iberos, adorará a reyes negros y abrazará religiones extrañas, y llenará su palacio de bufones y aduladores. Usando su propia máscara de bufón, traerá consigo el hambre, la pobreza y la desesperación”… Y por si alguien no cae en la cuenta de a quien se refiere, la información sobre la profecía se completa con esta inocente pregunta: “¿No es de León ZP?”.
Es posible que la gente se muestre aún más ingeniosa en épocas de crisis. Antes se decía que el hambre agudizaba el ingenio. Quizás por eso hubo un siglo de oro de las letras españolas, y ahora estamos en un periodo de hojalata, en el que una rara enfermedad llamada “subvencionitis” ha atacado directamente al talento de los creadores; que no creativos. Aunque siempre hay excepciones, claro.
Lo cierto es que la supuesta profecía que alude al presidente del Gobierno podría contar con otras muchas versiones, aplicadas a distintos personajes de la vida política y social de este país, que han hecho del sainete su profesión, aunque nunca hayan pisado las tablas de un teatro. ¡Y qué más da, si España entera se ha tranformado en un inmenso escenario, con representaciones diarias de drama y comedia, y con un guión repetitivo que aburre cada día más a los sufridos espectadores!
Esta semana la Patronal se ha sumado a la moda de la “marcha atrás”, a la que ya nos tiene acostumbrados el Gobierno. Esta moda, que tiene cierta similitud con el “coitus interruptus”, que decían los más letrados en las lídes amorosas de antaño –piénsen ustedes por qué- consiste en hacer una propuesta que no hay quien se la trague, ver cómo reacciona el personal, y retirarla después, como si nunca hubieran pensado aplicarla o, en el mejor de los casos, con la excusa de que sólo era “un ejemplo”.
En realidad la CEOE podría haber llamado a su “ejemplo”, que más bien parecía un “engendro”, una vuelta a la esclavitud. Eso sí, hay que decir en su favor, que no pensaban poner grilletes a los jóvenes mientras trabajaban, para mejor gloria de su país, y en aras de una rápida recuperación económica para superar la crisis. Dicho en el lenguaje llano de la calle, lo que pretendía la Patronal era ofrecer un contrato con un sueldo miserable, llámese salario mínimo, obligaciones laborales, y ningún derecho. ¡Sí señor, así se levanta un país! Pero como digo, los empresarios han practicado la “marcha atrás” y no la van a proponer… de momento.
Siguiendo con el sainete político, hay que destacar la falta de acuerdo entre todos los partidos para agarrar el toro de la crisis por los cuernos –ahora que nos debatimos entre la supresión de las corridas y su declaración como “bien de interés cultural”- y la propuesta de la ministra de Economía para que ayuntamientos y comunidades autónomas se sumen a un plan de austeridad, que conllevará, según ha dicho, ciertos “sacrificios”.
(6 de marzo del 2010)
Confianza en nosotros mismos
En los más de treinta años que llevo comentando la actualidad, vinculada al periodismo, analizando la situación política y social que nos ha tocado vivir, nunca había visto a tanta gente tan harta y tan cabreada como veo y escucho en estos momentos. No pasa ningún día en que no te encuentres a alguien, o incluso te pare por la calle, que no se dedique a despotricar sobre los gobernantes de turno, a nivel nacional, regional y local. Y no sólo sobre los gobernantes, sino también sobre la incompetencia de la oposición para hacer su trabajo, o sobre situaciones de privilegio que afectan a funcionarios, sindicatos, profesores unversitarios o distintos trabajadores que desarrollan su labor en variados organismos relacionados con la Administración.
Se puede expresar como se quiera pero, hablando en castellano, lo que se percibe es que la gente está hasta el gorro de que, los que más tienen pidan, a los que las están pasando canutas, que “arrimen el hombro”, se aprieten el cinturón o colaboren para sacar al país de la famosa crisis que nos asola y que debe habernos tomado cariño, porque no parece tener ninguna intención de dejarnos. Raro es el día que no me llega por correo electrónico algún email en el que, con gran escándalo, se dan pelos y señales de los sueldos de nuestros políticos –de todos los colores- y de las prebendas que tienen sólo por haber formado parte de una lista electoral, votada para que las cosas mejoren, y no para que empeoren. Tampoco pasa ningún día en que, en la cola del supermercado, del banco, o en la consulta del médico, el personal aproveche que el Pisuerga pasa por Valladolid para desahogarse sobre lo mal que está todo, contar alguna situación injusta y poner a caldo a los que la han propiciado.
Un denominador común de todas estas situaciones, es que la persona afectada, cuando revive su enfado al contarlo, empieza a alterarse por momentos y, hasta el más dulce y educado de los mortales, puede transformarse en alguien realmente cabreado, que podría envenenarse si se mordiera la lengua. Esta situación de desesperanza y desánimo generalizado, que no pasa inadvertida a nadie, ha provocado la creación de una curiosa iniciativa denominada “Fundación confianza”, cuya campaña publicitaria ha sido presentada esta semana. Su lema es: “esto sólo lo arreglamos entre todos” y en el spot televisivo colaboran muchas caras conocidas, que nos transmiten un mensaje para recuperar la confianza, y contagiar la esperanza.
Pero la confianza y la esperanza no se incentivan con campañas de márketing, cuando la vida cotidiana nos muestra otra realidad. Y desde luego, no se consiguen con publicidad basada en ilusorias fantasías. La realidad es tozuda, y nos muestra que las cosas están más bien chungas. Ya tenemos bastante con el optimismo falso y suicida al que está abonado Zapatero. Un periódico nacional publicó el siguiente chiste: Salgado, Blanco y Sebastián, le preguntan al presidente: “¿Crees que estas reuniones nos ayudarán a salir de la crisis?”. Y Zapatero responde: “¿Qué crisis?”
Para superar los problemas, antes hay que aceptar que tenemos problemas. Una vez asumido esto, se necesita confianza en nosotros mismos para resolverlos, y en nuestra capacidad para seguir adelante sin permitir que nada ni nadie nos amargue la existencia y nos saque lo peor que llevamos dentro. Encabronarse supone entrar en su juego. Se trata de distanciarse, sin perder nuestra capacidad crítica, y tener la certeza de que somos nosotros, y nadie más, los que gobernamos nuestras vidas. Como dice el poema de Willian Henley, “Invictus”, que ha popularizado la película del mismo nombre sobre Nelson Mandela: “Yo soy el dueño de mi destino; yo soy el capitán de mi alma”… Pues eso.
(27 de febrero del 2010)
¿Pacto o parto?
Hay un viejo dicho en política que dice, “si quieres que algo no funcione, nombra una comisión”. Y eso es lo que ha hecho el Gobierno. Además de convocar a todos los partidos para que les ayuden a sacarnos del atolladero en el que nos han metido. Y han disfrazado su tardía iniciativa como un gran Pacto de Estado. Más que un pacto, yo diría que lo que va a salir de la reunión es un parto. No sé si el de la burra, o el parto de los montes que al final parieron un ratón. Tiene gracia que cuando no saben por donde salir, pidan ayuda a los demás. Pero aún es más gracioso que alguien crea que, los que nos han metido en este desaguisado, nos van a sacar… Ese es el juego de la política, en el que todos se ponen muy serios y trascendentes, con patrioteros delirios de grandeza, que hacen temblar.
Y es para temblar si tenemos en cuenta quiénes son los protagonistas de este teatrillo para que parezca que algo cambia, y todo siga igual. Nada menos que: Elena Salgado, Miguel Sebastián y José Blanco. Una nueva versión del trío calavera, aunque yo más bien los llamaría los tres jinetes del apocalípsis porque, como sean ellos los que tengan que sacarnos de ésta, lo llevamos claro. Aunque, bien mirado, como la ministra de Economía es una fiel devota del ‘coaching’, esa nueva moda llegada de EE UU, cuya disciplina se centra en sacar partido a la carrera profesional y la vida personal, quizás su entrenador, además de decirle qué modelitos tiene que vestir y como peinarse, la pueda orientar un poco sobre cómo maquillar la crisis. O puede que al ministro de Industria, además de regalar bombillas de bajo consumo, se le encienda la luz y sea capaz de alumbrar al Ejecutivo con alguna solución luminosa. Y, si no, siempre nos quedará Pepiño para soltar alguna ocurrencia que distraiga la atención de los verdaderos problemas que tenemos. En fin, soluciones hay, es cuestión de poner a trabajar a los más lumbreras, como ha hecho Zapatero. ¡Él sí que sabe!
Porque de elecciones anticipadas, ni hablamos. Ningún presidente de Gobierno de nuestra democracia –que tampoco han sido tantos- ha convocado nunca unas elecciones anticipadas, para perderlas. Por eso cuando la oposición pide a Zapatero que no agote la legislatura, no es más que una pose política, que no se creen ni los que la dicen, ni los que la escuchan. Felipe González convocó elecciones anticipadas, tras la huelga general que le montaron los sindicatos, en octubre del 89, tres años después de los anteriores comicios legislativos. Pero lo hizo sabiendo que iba a ganar y, de hecho, volvió a gobernar con mayoría absoluta otros cuatro años completos. Pero no es el caso de Zapatero. Si convocase elecciones anticipadas, las perdería. Luego, no las va a convocar. Y lo siento por todos aquellos que están ilusionados con que lo haga.
De todas maneras, no crean que la cosa iba a cambiar mucho. Con los mimbres que hay, el cesto iba a ser muy parecido. Sí, ya sé que esto que digo molesta a los unos y a los otros. Y también a los de más allá, que están loquicos por arañar unos pocos votos más, para no hundirse en la miseria. Pero, en serio, la cosa no iba a variar mucho. Ya sé que no es políticamente correcto decir que todos son iguales pero la verdad es que se parecen mucho. Demasiado. Sólo hay que mirar dónde gobierna el PP y dónde el PSOE, para comprobar que cuando tienen el poder actuan todos de la misma manera. Y hasta son iguales a la hora de hacer oposición. ¡Qué poco fuste!
(20 de febrero del 2010)
Señales de humo en el Congreso
Fue toda una señal. El ordenador portátil del presidente del Congreso empezó a echar humo durante el pleno del jueves. Bono apagó el cortocircuito echando un vaso de agua. Sólo es una anécdota, pero la vida está llena de este tipo de señales que nos muestran algo cuando no lo queremos ver. El problema se debió a una desconexión con la fuente de energía, que se produjo en el cable de alimentación del ordenador. ¿De qué fuente de energía se habrá desconectado Bono para que se produzcan señales de humo bajo su mesa?
Haciendo una interpretación simbólica de esta señal diremos que, tanto el presidente del Congreso –el más afectado porque le ocurrió a él- como todos los diputados, se han desconectado de la fuente de energía que los alimenta, es decir de los ciudadanos que les han votado. En estos momentos existe un cortocircuito en las relaciones entre el Parlamento y los ciudadanos, porque la gente de la calle no se identifica con ellos, debido a sus muchos privilegios y poca eficacia.
Bono, además, ha hecho más profunda esa desconexión, al enviar una carta a los parlamentarios, en la que intenta justificar lo injustificable de ciertos privilegios, con relación a sus pensiones. Y no contento con eso, ha hecho la “gracieta” de comparar el presupuesto del Congreso con el fichaje de Cristiano Ronaldo, alegando que los gastos de funcionamiento de la Institución, sólo superan en cuatro millones a lo que costó el jugador. No me extraña que su portátil eche humo.
Cabría decirle a Bono que Ronaldo tiene que sudar la camiseta para ganarse el sueldo; cosa que, obviamente, no hacen los diputados. Además, eso de comparar la nómina de los parlametarios, que pagamos entre todos, con la de un jugador de fútbol que paga un club privado, no me parece de recibo. Con quien debía comparar los sueldos de sus señorías es con los de la gente joven, que tiene que echar más horas que un tonto para cobrar el salario mínimo. O con los llamados mileuristas, que son legíón en este país, o con los más de cuatro millones de personas que se han quedado sin empleo. Con esos tiene que comparar el sueldo de los diputados que oscila entre los 3.996 y 4.996 euros brutos mensuales, según ha publicado el diario El País. Por cierto, que este periódico añade que el presidente del Congreso gana, incluyendo los gastos de representación, un sueldo mensual de 13.856 euros brutos. Sin comentarios.
Volviendo a la anécdota del Congreso, hay que señalar que lo que ha evitado que el cortocircuito fuera a mayores ha sido el agua; a pesar de que ningún manual de riesgos laborales aconsejaría utilizar este elemento en aparatos eléctricos. Pero yo me estoy moviendo en el terreno de los símbolos, y en este lenguaje, el agua representa a los sentimientos, a nuestra parte emotiva. Por tanto, la señal nos indica que sólo a través de los buenos sentimientos, y no con razones pintorescas para justificar lo injustificable, se podrá establecer de nuevo la conexión del Parlamento con la fuente de energía que lo alimenta: los ciudadanos de a pie, de los que ahora están tan alejados los políticos.
Tampoco estaría mal que Zapatero recurriera a esos buenos sentimientos y a una empatía auténtica con los demás, en lugar de decir sandeces como que la economía no está peor hoy que hace seis meses. ¡Será la suya, claro! Que se lo cuente al medio millón de personas que en este tiempo se han quedado sin empleo. O Pepiño Blanco, que ve conspiraciones planetarias para desprestigiar al presidente. ¡Pero hombre, si Zapatero se desprestigia solo! De hecho, es lo que mejor hace. No necesita ayuda de nadie.(13 de febrero del 2010)
Como vacas sin cencerro
El Gobierno ha decidio apagar los fuegos con gasolina, y tiene a la sociedad española en estado incendiario. Hasta los sindicatos, que normalmente son palmeros del poder, han tenido que salir de su mutismo para decir que ya está bien. Sólo Botín, presidente del banco mayor de este país, ha aplaudido las ocurrencias o “simulaciones” de Zapatero. ¿Eso no da qué pensar? Y es que el Ejecutivo ha dado muestras, a lo largo de la semana, de andar de acá para allá, como vaca sin cencerro, que diríamos los manchegos.
Mi teoría es que, por primera vez, el Gobierno se está dando cuenta cabal de que puede perder las próximas elecciones, si es que no tiene que recurrir a la dolorosa decisión –para ellos, claro- de adelantar su convocatoria. Durante mucho tiempo, el Ejecutivo de Zapatero no ha querido ver la situación real del país. Cuando no tuvo más remedio que aceptar el chaparrón, esperó a que escampara. Ahora, con más de cuatro millones de parados, y viendo que la tormenta arrecia, se ha liado a dar bandazos en una errática política que nos va a hacer pasar de la nada, a las más altas cumbres de la miseria. ¿Dónde están las cabezas pensantes?
Pero insisto, todo este revuelo de propuestas, que el mismo gobierno retira horas después, es producto de lo mismo. De que, por fin, se han dado cuenta de que peligran sus puestos de trabajo; aunque los muchísimos privilegios que amparan a toda la clase política no permitirán que se queden desasistidos, como estamos el resto de los españoles. Yo propongo que sea por ahí por donde empiecen, por eliminar sus privilegios. Ya verían cuanto dinero ahorrábamos. Y todo lo que no sea empezar por ahí, me parece indecente y cínico.
Otro que parece que acaba de darse cuenta de que puede perder las próximas elecciones es el presidente de Castilla-La Mancha, al que le ha dado un repentino ataque de volverse crítico con su propio partido. Primero con su oposición al cementerio nuclear dentro del territorio regional, y después aconsejando a Zapatero que cambie ministros y elimine ministerios. La cosa no tendría más trascendencia, si decir lo que uno piensa, públicamente, fuera normal. Por desgracia, esto no funciona así.
En mi opinión, Barreda le está viendo las orejas al lobo y, como buen discípulo de su antecesor en el cargo, ha cambiado de táctica para no hundirse, electoralmente hablando, con su partido. A Bono le fue muy bien esta estrategia. Lo hizo con Cabañeros, declarándolo parque natural cuando el Gobierno de Felipe González quería instalar un campo de tiro, y volvió a repetirlo en otras ocasiones. Así, los que no están muy enterados de cómo funciona la cosa, podrían pensar que el presidente se enfrenta a su partido, por defender a su región. Insisto, a Bono le fue muy bien esta estrategia. Por cierto, cuentan que la larga sombra del presidente del Congreso, está detrás del ardor crítico de Barreda, y de toda la movida sobre la sucesión de Zapatero. ¡Jesús, que mala es la gente!
En cuanto a las sanciones propuestas por el Banco de España, de 155.000 euros y cinco años de inhabilitación para Hernández Moltó, ex presidente de CCM, y las que afectan a otros 19 ex consejeros, me parecen muy suaves, teniendo en cuenta que a cualquier vulgar ladronzuelo lo meten en la cárcel por mucho menos. Pero claro, hay delitos, y delitos de guante blanco.
Por último, me queda una duda: ¿mandará Zapatero a los ayuntamientos que gobiernan los socialistas, la cita bíblica –a la que ha aludido en su oración con Obama- de que los jornaleros tienen que cobrar antes de que se ponga el sol? ¡Menos predicar, y más dar trigo!
(6 de febrero del 2010)
Falta de criterio
En los últimos días el PP municipal e Izquierda Unida se han enzarzado en un cruce de acusaciones, a cuenta de su apoyo al aeropuerto de Albacete. Los populares han recordado que IU -que ahora se opone al proyecto- votó en septiembre a favor de la contratación de publicidad de las líneas aéreas, para que el aeropuerto siguiera en funcionamiento. Por su parte IU recuerda al PP que todos votaron, junto con el PSOE, a favor de la creación de este aeropuerto. Y así, entre todos la mataron, y ella sólo se murió… Me refiero a la coherencia.
Este es el triste espectáculo que sirve de decorado a nuestros políticos. Hoy digo una cosa, mañana otra y dentro de un mes, a ver si nadie se acuerda de lo que dije, y puedo decir otra cosa distinta. No sólo pasa aquí, la política nacional también padece de esta falta de criterio. Una buena muestra de ello nos la han ofrecido los grandes partidos, a costa de la instalación del cementerio nuclear. Ya es triste que pequeños ayuntamientos de nuestro país, agobiados por penurias económicas y al no ver una salida para su pueblo, hacia el cacareado progreso que nos venden, tengan que recurrir a la instalación de un cementerio nuclear en la puerta de sus casas, para crear unos puestos de trabajo y coger dinero.
Lo que nadie debería querer de buen grado, ahora resulta que hay bofetadas por quedárselo. Eso ya nos da una medida de cómo está el patio. Y por si esta circunstancia no fuera ya poco edificante, fomentando además las trifulcas entre vecinos, ahí tienen a los grandes partidos que no se ponen de acuerdo ni con los suyos. Mientras el gobierno de la nación dice una cosa, las autonomías dicen otra, y los ayuntamientos hacen de su capa un sayo y deciden lo que les da la gana. Unos consultando a los vecinos, y otros con los votos de los concejales. ¿Cómo es posible que los partidos y los gobiernos no tengan una postura definida en asuntos de esta importancia?
En realidad no sé de qué me extraño. Hace ya mucho tiempo que el intercambio de argumentos y de ideas brilla por su ausencia. Desde que los partidos sustituyeron los debates por consignas. Y estas consignas se adoptan a golpe de encuestas, en función de lo que diga el contrario -si dice blanco será que yo tengo que decir negro- a golpe de titulares, según lo que más convenga en ese momento, y tomando a la gente por imbéciles.
Y también en función de que el año que viene se celebrarán elecciones municipales y autonómicas en muchas comunidades; incluyendo la nuestra. ¿Aún no lo habían notado? Quizás por eso nuestro presidente regional ha declarado que, para que los ciudadanos recuperen la confianza en los políticos, van a aprobar una ley de transparencia y de buen gobierno. ¡Ah! ¿pero para gobernar bien y de forma transparente hay que hacer una nueva ley? ¿Es que las que tenemos no sirven para eso? ¡Qué cosas!
Pero no se preocupen, según el INE, dentro de 40 años la población anciana se duplicará. Y por cada diez que trabajen, nueve estarán inactivos… Suponiendo que haya trabajo para esos diez, claro. Además, se cobrará menos y la jubilación se retrasa. Es un panorama de lo más alentador… para los que sobrevivan a estos tiempos. ¿Era este el estado del bienestar? Qué quieren que les diga, lamento ser tan realista pero, España va mal, Castilla- La Mancha va mal y Albacete va mal. Aunque nuestros políticos sigan tirando cohetes y sonriendo en las fotos. Eso sí, como no todo va a ser malo, el día que escribí este artículo salió el sol. ¡Biennnn!
(30 de enero del 2010)
Abuso del Poder
No hay dinero. Esta es la canción del invierno que promete seguir en el número uno durante la primavera, el verano y el próximo otoño. Es decir, durante todo el año. Quién está cantando reiteradamente esta canción son los ayuntamientos. En el de Albacete, se ha convertido en la tonadilla de moda, pero no es el único, hay otros muchos en la provincia que se han hecho adictos al estribillo. La cuestión es que no hay dinero para lo que quieren. A mí esto me hace mucha gracia.
En nuestro Ayuntamiento, ya ha saltado la liebre de que no hay dinero para pagar, a los más de tres mil trabajadores que tienen, los 52 euros de subida al mes, que estaba aprobada en el acuerdo marco. Pero esto es sólo la punta del iceberg. La cuestión es que nuestro Ayuntamiento no tiene dinero para pagar nada, ni siquiera para afrontar programas propios, que llevan meses ejecutándose. ¿Y qué hacen el gobierno socialista y su socio de Izquierda Unida? Para empezar, ocultar la situación, porque claro, no es políticamente correcto decirlo. Y para continuar, seguir actuando como si no pasase nada. ¿Y el PP, se entera de algo o mira para otro lado? Obviamente, esta situación de bancarrota, no ha repercutido en el sueldo de la alcaldesa, ni en el de ninguno de los concejales, ni en el de sus muchos asesores.
La economía de un Ayuntamiento es similar a la de cualquier familia. Si en mi casa no podemos permitirnos ciertas cosas, sencillamente, no las hacemos. El Ayuntamiento sí. Los políticos que lo gobiernan siguen actuando por encima de las posibilidades económicas que tiene la institución, con una deuda espectacular, y malgastando el dinero en tontunas. El ejemplo más sangrante- que en este caso no apoya IU- es el de mantener un aeropuerto que no le corresponde mantener, que no tiene demanda, y que además tuvo unas pérdidas el año pasado de tres millones de euros. Que traducido a las antiguas pesetas suponen casi 500 millones. Y no hablemos ya de centenarios, subvenciones para que el personal esté calladito, y otras tantas estupideces.
Ante esta pésima situación en la gestión económica, que ha creado el gobierno municipal socialista, se ponen a cantar, con total impunidad para no pagar lo que deben a cientos de personas, proveedores y trabajadores, la famosa canción de “no hay dinero”. Lo que me pregunto es si, cuando el Ayuntamiento nos pase a los ciudadanos los impuestos de circulación y del IBI, deberíamos responderles con el mismo estribillo, “no hay dinero”, y no pagar, como hacen ellos.
No, por Dios, claro que no, eso no estaría nada bien. Nosotros tenemos que cumplir mientras ellos se saltan la ley a la torera. La ley que obliga a los ayuntamientos a pagar sus facturas en un plazo de dos meses. ¿Qué tipo de sociedad hemos creado, en la que los que hacen las leyes y los que deben servir como ejemplo son los que más las incumplen? Si nosotros no pagamos en el plazo establecido los impuestos municipales, lo tenemos que hacer con recargo, y si no lo hacemos, se nos reclama por la vía judicial. ¿Qué está pasando aquí? Yo creía que ya se había terminado el tiempo de los señores feudales, pero por lo visto no. Eso sí, al menos ahora no ejercen el derecho de pernada… Bueno, es un decir, no lo ejercen literalmente, metafóricamente, sí.
(23 de enero del 2010)
Tragedia y tontunas
Lo más importante, sin duda, de todo lo acontecido en la semana, es el terremoto en Haití donde han muerto miles de personas, mientras que otras muchas se encuentran atrapadas por los escombros. Los que han sobrevivido a la tragedia están sufriendo un auténtico drama por falta de alimentos, agua, medicamentos… Debe ser terrible perder todo y no poder comprobar si tus familiares están aún con vida. Sucesos como éste nos recuerdan la fragilidad y la precariedad de la existencia, en contraste con un mundo, en el que muchos vivimos, donde impera el afán de control y de seguridad.
¡Qué quimera, esto de la seguridad! Por muchos planes de pensiones que haga la gente, por mucho que ahorre dinero para el futuro, por muchos seguros de vida o contra siniestros, la seguridad, entendida como control del futuro, no existe en esta vida. Y tragedias como la de Haití nos ponen ante las narices la cruda y dura realidad, más allá de los sueños que nos venden la publicidad y el sistema establecido. Escuché en el telediario a una mujer quejándose de cómo el viento y el oleaje había hecho encallar numerosos barcos en la costa gallega. La mujer le echaba la culpa “a la Naturaleza”, porque, según dijo, “la Naturaleza es mala”.
No, la Naturaleza no es mala. Estos conceptos morales, malo o bueno, no tienen nada que ver con su acción. No creo que este terremoto sea una venganza de la Tierra ante la incompetencia de los gobernantes en la reciente cumbre sobre el clima en Copenhague. Pero sí creo que el Planeta se defiende como puede ante la superpoblación demográfica y los contaminantes que generamos los humanos. A pesar de todo, cualquier tragedia de estas características conlleva una parte positiva en esta dualidad que impregna nuestro mundo. La mejor parte es la solidaridad que se genera en ayuda de todas estas personas que sufren. Y para ello no hace falta desplazarse a la zona, ni siquiera aportar dinero. Con nuestros pensamientos y las mejores intenciones, también se lleva consuelo y luz a esa oscuridad que se ha instalado en el lugar de la tragedia.
Mientras, aquí, en nuestro país, seguimos pendientes de las tontunas. De ese falso debate que han querido introducir sobre si Zapatero será o no el candidato socialista a las próxmas elecciones. ¡Como si eso le interesase a alguien, que no fuera al propio Zapatero y a los dirigentes de su partido! También estamos muy preocupados por otro asunto fundamental: quitar las estatuas de Franco que quedan y los símbolos franquistas. Las personas que siguen incrementando las cifras del paro están de lo más pendientes de este tema tan importante. No dejo de asombrarme de lo preocupado que está este gobierno con los símbolos del pasado que, aparte de a ellos, no le importan a nadie. Yo veo una estatua de Franco y me da lo mismo que ver otra de Hernán Cortés. Lo que deberían hacer es suprimir sus comportamientos franquistas. ¡Claro que siempre resulta más fácil quitar una estatua!
Otra cosa que me ha llamado la atención es lo contento que se ha puesto el flamante presidente de la UE, porque Obama le ha invitado a un “Desayuno de oración”, que organiza un grupo cristiano conservador, denominado “La Familia”. ¡Qué paradojas tiene la vida! Llevaba razón Leyre Pajín, eso sí que va a ser un acontecimiento planetario. Vamos, que Obama le ha invitado a rezar en la Casa Blanca, y Zapatero está que no cabe en sí de gozo. Supongo que esta vez se dejará a las niñas en España. Y, bien mirado, puede que sus oraciones nos ayuden a crear empleo. Porque como sigamos dependiendo de su gestión… lo llevamos claro.
(16 de enero del 2010)
No somos ladrones
Pensaba reflexionar sobre cómo Zapatero, asesorado por su equipo de “sabios”, piensa sacar a la UE de la crisis económica en seis meses, según declaró, si tiene a su país hecho un bancal y con el número de parados creciendo cada día. Pensaba escribir sobre ello, pero otro asunto ha llamado mi atención. Se trata de la cantidad de escritores que últimamente nos recuerdan que ellos también comen y que si te mueres despues de haber leído un libro en Internet, de forma gratuita, estás en pecado mortal y vas derecho al infierno. Se da la curiosa coincidencia de que estos autores son de los que venden muchos miles de ejemplares, editan con las grandes editoriales y ganan todos los premios literararios que se convocan. Vamos, que de comer, no creo que les falte. Pero esa no es la cuestión.
Yo soy una modesta autora de cinco novelas que, además, ha nacido y vive en Albacete, lo que significa que nunca seré profeta en mi tierra, ya que aquí lo que se valora es lo que viene de fuera, o lo que supone una adhesión al régimen político establecido, y no cumplo ninguno de los requisitos. Para que vean cómo está el patio, cuando una vez me quejé ante la actual concejala de cultura de que a los que habíamos nacido aquí no nos pagaban cuando dábamos una charla, y a los que vienen de fuera sí, me contestó: “¡Hombre, es que pagar sólo por hablar!” Yo le pregunté si es que los demás escritores venían a actuar en el trapecio, como Pinito del Oro… Al final cobré. Pero bueno, a lo que íbamos. No sé si ha habido consigna, ni de quién, pero eso de que todos los escritores hayan salido al unísono para defender su derecho a comer y a pagar la hipoteca, me parece sospechoso.
Tengo cuatro de mis cinco novelas –la última lo estará en breve- puestas en mi página web para que quien quiera se las descargue de forma gratuita. Y una de ellas, “El camino de los locos” fui publicándola semanalmente por capítulos en Internet, aún antes de que saliera editada en el formato tradicional de papel. O sea que hablo con conocimiento de causa. Por cierto, mis cuatro pimeras novelas están agotadas, lo que quiere decir que los lectores no han dejado de comprarlas en las librerías, a pesar de que podían leerlas gratis de Internet.
Estoy bastante cansada de oír y leer ese argumento tan poco sólido que esgrimen los autores. El mismo, por cierto, de la publicidad del “Gobierno de España”. El argumento de que, si te bajas una película, libro o música de la Red, sin pagar, es como ir a una tienda y robarla. Pues mira, no, no es igual. Si yo robo en una tienda, el objeto robado pasa a mi propiedad, y deja de estar en la tienda. Lo que me bajo de Internet sigue estando en Internet, a disposición de todos los que quieran usarlo.
Y sí, cojo pelis, aunque también voy a cine. Compro muchísimos libros, y también me bajo otros, porque cada vez somos más los que entendemos la diferencia entre valor –el valor del trabajo del autor, que para nada se cuestiona por ofrecerlo gratis- y el precio abusivo del producto, del que viven todos los intermediarios que no quieren perder sus privilegios. Por si no lo saben, un autor recibe, en el mejor de los casos, el 10% de la venta al público. El otro 90% es para editoriales, distribuidores y librerías. Igual que les sucede a los agricultores. Por eso, y porque quiero, mis libros seguirán estando, gratis, en Internet y seguiré bajándome cosas de la Red. Y no me considero ninguna ladrona.
(9 de enero del 2010)
Zombilandia
Pues ya estamos en el año nuevo. Parece que todo el mundo quería despedirse cuanto antes de 2009, a la espera de que en los próximos doce meses se solucione la crisis económica y todo vuelva a funcionar a las mil maravillas. Por todas partes se habla de esta crisis que afecta a nuestros bolsillos y que ha dejado a muchas personas sin trabajo, pero no se menciona que esta situación no ha llegado por arte de magia, sino por unas causas muy concretas, que casi nadie analiza en profundidad, porque no interesa. Tampoco se habla de las consecuencias que tiene para nuestra vida cotidiana el hundimiento de la economía. Lo único que se espera es que “se solucione”, como el que aguarda que pare de llover. Como si esta sociedad no fuera responsable de la crisis, en mayor o menor medida.
Hay en el ambiente como una especie de resignación sobre lo que nos espera en el futuro, cuando ya deberíamos saber que en ese hipótetico porvenir recogemos única y exclusivamente lo que hemos sembrado. Hay quien piensa que se va a levantar un día y, abracadabra, las acciones de la bolsa volverán a subir por las nubes, podremos tirar de tarjeta de crédito, seguir consumiendo a lo grande, y la vida nos sonreirá como si formásemos parte de un anuncio de Coca Cola. La cuestión es que esta crisis de la que tanto se habla –como escribí hace un año- deberíamos tomarla como una gran oportunidad de cambio, y creo que no la estamos aprovechando.
A veces me da la impresión de que vivimos en Zombilandia, en un mundo irreal en el que la gente cree que está viva y tiene poder de decisión, cuando en realidad está, metafóricamente, muerta y se deja manejar por todos los poderes establecidos sin darse ni cuenta. He leído que en el puesto número dos, entre los “acontecimientos” del año que mayor crecimiento han experimentado en el buscador de Internet, Google, se encuentra la nueva imagen de Belén Esteban, tras su operación de cirugía estética. Una pena. Mientras miles y miles de personas estén interesadas en la nariz de una señora que sale en la tele, la raza humana tiene un futuro poco halagüeño y aún me parecen pocas todas las crisis habidas y por haber para obligarnos a salir de zombilandia.
Los políticos, por supuesto, no contribuyen a que salgamos del sueño vacío y consumista en el que vivimos. A ningún poder le interesa que la gente piense por sí misma y se den cuenta de que son los artífices de su propio destino. No, les interesa más que seamos borregos dóciles, conocedores del camino hacia las urnas cada vez que nos convocan, para que les votemos y puedan mantenerse en el puesto desde el que nos controlan. Ni siquiera son capaces de ponerse de acuerdo en algo tan imprescindible como la propia supervivencia del planeta. Ni para eso sirven.
Visto lo visto, y en la seguridad de que este año que acabamos de estrenar viviremos acontecimientos de grandes retos y desafíos, lo mejor que podemos hacer es decidir, de una vez, que somos nosotros los únicos responsables de nuestras vidas y que ponerla en manos de otros –sean quiénes sean- es renunciar a nuestro más preciado tesoro como seres humanos: la capacidad de decidir. Claro que, para poder hacerlo, hay que tener una información veraz y descubrir todas esas verdades que nos ocultan. Para ello, hay que dejar atrás esa falsa ingenuidad de la que a veces hacemos gala y que sirve para que otros se aprovechen de las circunstancias. Seamos inocentes, pero no ingenuos. Porque nos engañan como a chinos y abusan de nuestra buena fe. No deberíamos permitirlo. Nosotros decidimos.
(2 de enero del 2010)
Artículos anteriores (publicados en los años 2008 y 2009):
